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BURN OUT DEPORTIVO Y LA AUSENCIA DE DO

BURN OUT DEPORTIVO Y LA AUSENCIA DE DO

Tras treinta y tres años de práctica continuada de las artes marciales, he visto como muchos de mis compañeros y estudiantes se han ido quedando en el camino, abandonando la práctica, algunos de ellos de gran talento y rendimiento, y por supuesto por diferentes motivos: Académicos, diferentes intereses deportivos, laborales, familiares…

En aquellos que se habían dedicado a la competición, era común detectar signos de BURN OUT, que es una expresión inglesa, que se puede traducir libremente al castellano, como “fuera por estar quemado”.

En la competición deportiva existe el riesgo de que se den algunas condiciones comunes que superan física y mentalmente al competidor, sobre todo al de gran desempeño, relacionadas con distintos aspectos, tanto internos, como externos. El centro de psicología UPAD de Madrid, agrupa estas dificultades en los siguientes problemas que se observan en deportistas que sufren el síndrome de Burn Out:

-Problemas físicos: Propensión a las lesiones (sobretodo antes de los torneos), dolores musculares y articulares, problemas alimenticios, como pérdida de apetito o sobre alimentación por ansiedad, dificultades respiratorias, incremento de la presión sanguínea y mayor ritmo cardiaco durante el descanso.

-Problemas de tipo Inmunológico: Caracterizados por una bajada de las defensas, que provoca vulnerabilidad ante las infecciones, muchas veces relacionadas con infecciones de tipo respiratorio y gastrointestinal.

-Problemas de tipo Bioquímico: Aumento del cortisol, serotonina, adrenalina y de los ácidos grasos en el plasma. Disminución del glucógeno muscular de la hemoglobina, hierro y ferritina.

-Problemas Psicológicos, tales como alteraciones del estado de ánimo, ansiedad, irritabilidad, sensación de cansancio, somnolencia o letargo, baja autoestima, falta de concentración y confianza, trastornos del sueño, pérdida de la lívido, aumento del diálogo interno negativo y pensamientos negativos.

Este conglomerado de síntomas afectan a la motivación, que es básica para iniciar, guiar y mantener la conducta deportiva.

Los motivos que conducen a esta situación de “estar quemados” se pueden agrupar a su vez en sobre entrenamiento, presiones externas y sensación de estancamiento,  incluso en varias o todas ellas a la vez.

Las recomendaciones de los profesionales para evitar este tipo de dificultades que nos llevan a los efectos anteriormente expuestos, son marcarse objetivos a corto plazo, con el fin de auto regularse y potenciar la motivación.

Además de esto, el rendimiento deportivo está tradicionalmente marcado por tres pilares fundamentales:

-Entrenamiento

-Alimentación

-Descanso

No obstante, en esta numeración clásica, nos olvidamos de un factor tan determinante como los tres anteriores: La satisfacción.

Sandra Sánchez, Campeona Olímpica de Karate

El sentimiento positivo en la actividad diaria es algo básico, y que el entrenador deportivo debe vigilar en sus competidores. Aun llegando a límites de sufrimiento y sacrificio personal, o a respuestas de negativas en las marcas, estos serán sobre llevados de mejor manera, si el competidor o participante, disfruta de su práctica y recibe una retro alimentación positiva y validadora de su esfuerzo, tanto por su propio punto de vista, como por parte de su equipo, conformado por su entrenador y sus compañeros de práctica, así como por su entorno social inmediato.

Esto no significa que no haya que definir las marcas en base a su rendimiento, y apuntarlo en caso de que no sea el adecuado. No se trata de que a un competidor se le falsifique la realidad de sus logros, pero sí que se valide su esfuerzo, se refuerce mediante recompensas ajustadas de atención y mérito y que se sienta parte de un grupo con un objetivo común.

Ludus SIPR Dojo

Por otra parte, la práctica deportiva, con toda su auto exigencia, se invalida si el rendimiento está sujeto tan sólo a ser mejor que otro practicante o adversario: El objetivo real de la práctica saludable no es la obsesión con superar a otra persona, sino a uno mismo.

El objetivo deseable es ser mejor de lo que era ayer.

No obstante esta frase también conlleva una trampa. Y es que hay que comprender la relatividad de lo que significa “ser mejor”.

Con la propia maduración, y pase de los años, el practicante no será mejor en ciertas capacidades físicas, que irá perdiendo inevitablemente con el paso de los años, pero podrá seguir mejorando su técnica y capacidad para crear estrategias eficientes con el fin de seguir disfrutando de su práctica.

Por otra parte, las Artes Marciales, que no son en sí un deporte, sino una práctica mitad física, mitad mental y espiritual, precisamente ganan en profundidad con el paso del tiempo y a través de la práctica continuada.

En nuestra práctica, la competición sólo es la punta del iceberg.

Un golpe en un kata de un maestro con setenta años de práctica y estudio, deja de ser un elemento puramente físico y técnico, para ser una proyección de tipo intelectual de su propio espíritu, y de la pura esencia de la técnica. Se trata de una abstracción artística.

Un artista marcial, debe comenzar sus años de entrenamiento con duros y rígidos patrones de entrenamiento físico regulado, hasta captar la esencia del movimiento e identificarse con la forma a niveles meta físicos.

Tal como se hace en la caligrafía kanji, existe una forma estandarizada y un nivel avanzado en el que cada practicante experto crea su propia interpretación del kanji. En términos occidentales, es similar a la firma, en que los caracteres de la caligrafía de nuestro nombre se distorsionan y dejan paso a nuestra esencia personal, por encima del convencionalismo gramático.

Evolución de la escritura kanji.

En los practicantes de Karate, que abandonan su estudio debido a diferentes situaciones, entre las que reina el burn out, al cabo de los años sienten inevitablemente una sensación de vacío, ya que al tender al término absoluto, al abandonar la competición o el entrenamiento regular, también abandonan por total la práctica marcial. Su cuerpo, mente y espíritu reclaman los patrones de  movimiento a los que se han acostumbrado y al cabo de un tiempo, la sensación de vacío existencial, se manifiesta en la mente del antiguo practicante.

Muchos se dan cuenta que al abandonar el Karate, también han abandonado el Do, el camino espiritual del que se han nutrido durante mucho tiempo, y les invade la nostalgia. Cuando tratan de regresar se encuentran que no pueden compararse con su estado físico del pasado, y les vienen sensaciones de frustración y nostalgia.

La cura a estos males viene dada por la humildad en la práctica y el espíritu de Shoshin, o corazón del eterno principiante.

Y por supuesto, la práctica continuada de las tradiciones técnicas y filosóficas de la escuela, como el kata.

Si el practicante conserva su kata, nunca estará solo, el dojo irá con él. (Dojo; Lugar de seguimiento de la vía espiritual)

Además las artes marciales, en toda su extensión, están diseñadas para compensar los opuestos (Yin y Yang) Duro y suave, interno y externo…

Un practicante joven tiende a enfocarse en la práctica dura del arte, despreciando aspectos internos y suaves de la práctica, que son las claves para la salud y la larga vida.

Pasar de una práctica dura a una interna y suave puede ser frustrante por los sentimientos emocionales del practicante, por eso es conveniente compensarlos a lo largo de toda la vida. Y tal como apunta la teoría Triorigin, nuestra vida debe bañarse en el poder de la sonrisa y el sentimiento positivo, que permitirá seguir la vía del Do (camino espiritual), incluso cuando tan sólo podamos seguir su esencia.

Do
 

KARATE Y LA GENERACIÓN DE CRISTAL

KARATE Y LA GENERACIÓN DE CRISTAL

Por petición de mi estudiante y colaboradora, Sensei Erika Ciudad, coordinadora infantil del dojo, el artículo de hoy está dedicado a la denominada Generación de Cristal.

Sensei Erika, lleva años trabajando como instructora infantil de Karate, con grandes éxitos deportivos, además de trabajar como integradora social, en proyectos relacionados con el menor y la familia, por lo que su visión sobre la problemática de esta generación es de un notable valor.

“Generación de Cristal” es un término acuñado por la psicóloga española Monserrat Nebrera, para identificar a nuestra juventud actual, normalmente nacidos a partir del año 2000 y que se caracterizan por ser hijos de la llamada Generación X (nacidos en los años 70 y comienzos de los 80) quienes compensan, con un particular sentido del cuidado a sus hijos, las carencias y dificultades que ellos mismos sufrieron durante su infancia, producto de las circunstancias sociales que les dieron cierta sensación de abandono familiar, por la incorporación al trabajo de sus madres, y una serie de necesidades de ocio descubiertas debido a las restricciones económicas en que se criaron, al mismo tiempo que sufrían un bombardeo de publicidad, que procuraba crear nuevas necesidades sobre ellos, diferentes a las de sus antecesores.

Esta generación de padres, más intensamente expuesta a una sobre información respecto a los múltiples peligros relacionados con una mala educación, llegan a crear burbujas a modo de mundos disociados de la realidad, en que los niños crecen desarrollando las cualidades propias de esta generación:

-Fragilidad de carácter

-Falta de tolerancia a la crítica

-Rápida frustración

-Inestabilidad emocional

-Inseguridad

-Adicción tecnológica, en especial a las redes sociales.

-Victimización

-Aburrimiento

-Sensibilidad a la depresión y la ansiedad

Tal como lo ve Sensei E.Ciudad, las nuevas familias se desviven para que sus hijos no sufran, fracasen, se estresen… cubriendo incesantemente sus necesidades y promoviendo en ellos que sean sujetos pasivos, que finalmente pierdan su capacidad de soñar, motivarse y tengan baja auto estima.

La sobreprotección no deja de ser una forma de maltrato infantil.

Por otra parte, la necesidad de vivir en las redes sociales, tiene como consecuencia la creación de un mundo irreal donde sólo existen vidas perfectas, y emociones positivas.

En efecto la geometría Euclidiana, sólo estuvo en la mente de Euclides; observando la realidad, no existen las figuras geométricas perfectas en la naturaleza, tan sólo son proyecciones de nuestro cerebro por una distorsión de la imagen.

Aceptar la vida como es, sin oponerse a las imperfecciones, es reconocer la belleza natural y el justo orden de las cosas.

“Wabi-Sabi es aquella belleza imperfecta, impermanente e incompleta. Algunas características de la estética wabi-sabi son la asimetría, aspereza, sencillez o ingenuidad, modestia e intimidad, y sugiere además un proceso natural.

El wabi-sabi ocupa la misma posición en la estética japonesa que en Occidente ocupan los ideales griegos de belleza y perfección.”

(Leonard Koren)

La filosofía oriental, está profundamente marcada por la leyenda del primer Buda, Siddharta Gautama, quien fue un príncipe indio al que su padre hizo criar en un jardín donde no existía el sufrimiento, ni la vejez, ni la muerte. Tras tener ciertas evidencias del mundo real, el joven Siddharta, escapa del palacio y se encuentra de frente con la realidad en la que la enfermedad, la vejez y la muerte le rodean a cada paso. Esta fuerte impresión le hace reflexionar, y a través de la meditación llega al Nirvana.

En este relato, el padre de Siddharta, se presenta como un carcelero, a pesar de haber construido un paraíso artificial por amor a su hijo, para evitarle el sufrimiento. Pero es el fracaso el que nos sirve de guía, para poder soportar las frustraciones que tendremos inevitablemente que sufrir a lo largo de nuestra vida.

Una tendencia deportiva en la actualidad es la falta de comprensión de la frase “lo importante es participar” y en base a ello, se considera positivo que, independientemente del esfuerzo, todos los participantes de una competición obtengan una medalla. Lo mismo el niño que se ha entrenado y se ha arriesgado a exponerse (puesto que el esfuerzo personal es una exposición ante uno mimo y en ocasiones ante los demás), que el que ha ido obligado para que no pase el día en la cama.

Las motivaciones ni se compran, ni se venden, se crean gracias a la ilusión y los objetivos.

En la filosofía de Kyokushin, el emblema, extraído de la primera forma del kata Kanku Dai, las secciones laterales más anchas representan el poder, y las más estrechas, los objetivos a conseguir, la ambición. El círculo interno es la profundidad y el externo, es la continuidad y la acción circular: Esfuerzo, ambición, profundidad y continuidad, son las claves de nuestro Karate.

Por otra parte, el lema del estilo es ojos altos, cabeza baja, boca cerrada y buen corazón, representando las metas a conquistar, humildad, respeto y el amor por los semejantes, comenzando por los padres.

Conseguir un estudiante que se muestre respetuoso, a la vez que ambicioso con sus objetivos, que sea capaz de esforzarse al máximo, mientras se preocupa por sus semejantes y cuida su hogar y su entorno, es un reto que comienza por romper esas burbujas de bienestar, que nos alejan del orden natural de la vida.

Soñar e ilusionarse, y crear mundos personales, es algo positivo y legítimo, siempre que esos mundos estén en este, y sean capaces de respetar y convivir con los demás planos y proyecciones de nuestros semejantes. Un mundo egoísta y libre de responsabilidad, es un camino hacia la extinción.

Los profesores de Karate no debemos caer en las mismas contradicciones naturales que las familias representadas en este artículo. Esto no tiene que ver con la crueldad en el trato. De hecho el trato positivo, motivador y empático, capaz de validar los pequeños logros, es algo positivo para el crecimiento. Como también lo es la exigencia y la firmeza en valores importantes, propios de nuestra práctica, sobre todo relacionados con el respeto, la abnegación y el esfuerzo personal y colectivo.

Por otra parte, los padres tienen también una función importante en el proceso de preparación de sus hijos. Para ellos, en Ludus SIPR Dojo, tenemos un decálogo que damos a los padres de cara a las competiciones.

DECÁLOGO DE COMPORTAMIENTO PARENTAL LUDUS SIPR DOJO

  1. Inculcad a vuestros hijos una educación basada en el respeto a los principios éticos deportivos, que les harán ser mejores personas y deportistas.
  2. No les exijáis más de lo que pueden dar, ni les comparéis. Con ello sólo se consigue disminuir su autoestima y fomentar la ineptitud.
  3. Estimuladles pero no les sobrevaloréis, se creerían perfectos e incapaces de perfeccionarse. También tienen limitaciones y tiempo para mejorar.
  4. El hecho de que sean vuestros hijos no equivale a que tengan la razón; hacédselo ver.
  5. Tratadles respetuosamente. Será la manifestación de vuestro aprecio. 
  6. No proyectéis en ellos vuestras frustraciones ni aspiraciones insatisfechas.
  7. Vuestra labor en la competición puede ser animarles, pero no gritarles, ni darles órdenes.
  8. Respetad el trabajo del entrenador y sus decisiones.
  9. Sed los primeros en respetar las decisiones arbitrales, para que ellos las respeten.
  10. Mostraos siempre correctos en vuestra actitud y vocabulario.

 Tened en cuenta también que:

– Si demuestras respeto a todas las personas participantes en el evento deportivo, tu hijo hará lo mismo, especialmente al árbitro, recuerda que es un deportista y un artista marcial como ellos y como tal merece respeto, que vuestras frustraciones no vayan desviadas a él.

– Enséñale a rechazar cualquier uso de la violencia o de comportamiento incorrecto. El Karate es para disfrutar, no para crear malos hábitos. Al terminar la competición valora lo realmente importante, es decir, la mejora personal y colectiva, sin importar el resultado. No por ganar lo has hecho muy bien o por perder, mal.

– Y sobre todo, no olvides: TUS ACCIONES SON UN MODELO A IMITAR POR TUS HIJOS. DALES EJEMPLO.

 
 

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Artes Marciales Low Cost y la alquimia del Karate

Artes Marciales Low Cost y la alquimia del Karate

El siglo XXI es la era del “low cost”; el bajo coste económico, la edición de bolsillo y baja calidad de los productos que antes estaban reservados al lujo: El bienestar de bazar.

Ahora se puede viajar a bajo precio y obtener productos antes reservados para altos poderes adquisitivos, a cambio de renunciar al confort o a la garantía de durabilidad. Vivimos en la plenitud y aceptación de la obsolescencia programada. Los bienes de consumo tienen una duración limitada para generar mayor consumismo.

Somos beneficiarios del auto servicio, renunciando al trato de venta de profesionales entendidos, especializados y preparados para ello. Incluso vemos como retrógrada la atención adecuada y personalizada, y se reserva tan sólo a los altos poderes adquisitivos. Ahora todos podemos disfrutar de servicios y bienes como los ricos… Igual que ellos pero a lo “cutre”.

Nos hipotecamos para pagar unas vacaciones, en las que durante unos días, podemos vivir como nos gustaría vivir el resto del año. Preferimos asomarnos al lujo, que invertir nuestro tiempo y esfuerzo en conseguir una vida sostenible, estable y de calidad.

Esta misma filosofía se lleva a la formación. ¿Qué me puede dar beneficios a corto plazo? ¿Cómo puedo hacer lo mismo que aquella persona del escaparate?

El deportista de élite que ha conseguido un gran desempeño en su deporte, al igual que el empresario de éxito, muestra su vida una vez que ha pasado por los diferentes estadios de sacrificio personal.

Vemos a determinado hombre de negocios bajando de su jet privado, pero no nos lo queremos imaginar montando su primer negocio en el trastero de la casa de sus padres. Nos interesa saber dónde pasa sus vacaciones y nos gustaría pasarlas igual, pero no podemos ver qué es lo que hace hasta llegar a esa playa a descansar.

No vemos las horas de disciplina, austeridad y sacrificio personal hasta llegar a los objetivos profesionales, artísticos o deportivos del producto final.

En las Artes Marciales y deportes de contacto profesionales, admiramos el momento del combate, la promoción del espectáculo y la bolsa obtenida, pero no terminamos de ver el proceso de llegada a la cima.

Queremos tener la definición técnica de un artista marcial, sin haber pasado por las sesiones de tecnificación que ha hecho. Deseamos sus aptitudes físicas sin tener en cuenta el proceso de habilitación de su cuerpo, admiramos su esfuerzo, sin tener en cuenta los periodos de formación de su carácter y disciplina, con sus privaciones, limitaciones, frustraciones y reajustes de su entrenamiento y de su  propia vida.

El “low cost” también se acaba pagando: Lo barato sale caro.

Esto, por supuesto, no lo digo tan solo en términos económicos. Ya que el precio, tiende a ser un convencionalismo social, y en muchas ocasiones, en nuestro arco cultural, un falso certificado de calidad: Cuanto más cueste mejor será. Sin embargo el valor no siempre está relacionado con el precio.

Cuando las artes marciales se han mantenido durante cientos, e incluso miles de años, como procesos de transformación del cuerpo y el carácter, para modificar al individuo en algo nuevo y perfecto, con métodos de larga duración e individualización ¿quién puede creer que debido a una moda, alguien que ha aprendido algunos trucos por un tiempo limitado y breve, puede estar a la altura de un artista marcial preparado?

Incluso pudiendo conseguir en un corto periodo cierta habilidad y destreza, el proceso transformador del carácter del practicante, sólo se consigue con el entrenamiento prolongado, ininterrumpido y disciplinado del practicante.

Desarrollar las destrezas mentales del artista marcial, es superior a dominar algunas técnicas y poseer ciertas habilidades físicas, que se irán perdiendo con el tiempo.

Los espíritus deseables del budoka, tan solo se desarrollan a través del tiempo, práctica y mentalización del propio proceso: Shoshin (predisposición), Zanshin (alerta), Fudoshin (estoicismo), Mushin (reacción natural) y Senshin (iluminación) sólo se consiguen a través de de Osu no Seishin (perseverancia).

Aquello que se aprende despacio, se aprende para siempre.

El instructor en artes marciales, no es un monitor deportivo, ni un amenizador para los más jóvenes. Es un mentor y transmisor de una ciencia ancestral, con las claves de la técnica moderna, además de un reflejo de una sociedad que parece que se aleja en la utopía. Una sociedad en la que se premia el esfuerzo, en que la ponderación social, se obtiene con méritos virtuosos, y donde el esfuerzo y la constancia educan con el ejemplo.

El profesor de Artes Marciales es como el antiguo artesano que moldea o fragua una pieza de auténtico valor personal y social, y por eso ha sido tradicionalmente respetado, tanto como un alquimista, que es capaz de transmutar la materia mundana en oro, con métodos reservados al iniciado que se entrega al estudio y la práctica.

En la fragua del dojo, el martillo del herrero es sustituido por la disciplina, el yunque por el respeto, el fuego donde se forja es la intensidad del entrenamiento y el agua donde se enfría es la atención del sensei, de cuya habilidad irán saliendo herramientas de mayor o menor calidad, en base a la materia prima y al tiempo de forja. Incluso con una materia prima poco atractiva, si la voluntad del herrero es buscar la perfección, será capaz de ver y extraer el espíritu de katana que se puede llegar a refinar con el esfuerzo y el arte adecuados.

Cada uno evolucionará a su ritmo, reclamando la atención que precise. Con el riesgo de que un material fácilmente moldeable en un principio, puede llegar a labrarse menos, por considerar que la pieza es ya demasiado bella, mientras que la que recibe más y más pliegues y golpes de martillo, podrá superarla en eficiencia debido a la constancia en la herrería.

Cuando la voluntad es la adecuada, el Karate puede ser el proceso alquímico para convertir la piedra de hierro bruto, en una joya de oro.

Cuestión de satisfacción personal, dedicación y esfuerzo, que serán multiplicadas gracias a la actitud adecuada en el desempeño, que blinda estas cualidades en base a disciplina y respeto.

 

El desmitificador 2ª parte. Los grados 10/10

El desmitificador 2ª parte. Los grados 10/10

A raíz de la masificación de las artes marciales, de su descontrol y de las falsificaciones de los grados “dan” se han creado malentendidos y falsos mitos tanto en contra, como a favor de un sistema que debiera guiarse, según las diferentes escuelas, por unos patrones clarificados previamente en cuanto a su uso y concesión, y que de hecho, en la mayoría de las grandes escuelas, han sido ideados por sus fundadores.

Algunas de las tradiciones respecto al sistema “Dan” corresponden a la tradición marcial y a la costumbre, y otras a cuestiones de tipo político y económico. Sin embargo, no todos los estilos, ni todas las federaciones de estilos marciales, poseen los mismos parámetros para otorgar y usar estos grados, ni sus niveles son comparables entre sí.

A continuación cuestionaré y desmitificaré 10 enunciados en referencia a los grados.

1.- ¿EL CINTURÓN SÓLO SIRVE PARA SUJETARSE LOS PANTALONES?

En la película Karate Kid, Daniel Larusso le pregunta a su mentor el Sr. Miyagi por el grado de su cinturón, y éste le indica que en el cinturón no radica el Karate, y que sólo sirve para sujetarse el pantalón. En otra escena de la película, Miyagi debe robar un cinturón negro para que su estudiante pueda participar en un campeonato.

A pesar de la gran promoción que hizo la película Karate Kid en los años 80, hubo frases que hicieron daño al arte marcial.

No es cierto que los cinturones no sirvan para nada. De hecho, si tantos sistemas se acogieron al sistema Kyu/ Dan de Jigoro Kano, fue porque era y es, una forma eficiente de sistematizar la enseñanza y el nivel de conocimiento de practicantes e instructores.

Este sistema de nivel de maestría en un arte, viene a su vez del juego del Go, donde los practicantes son catalogados según su destreza y conocimiento de estrategias.

Enunciar que el cinturón sólo sirve para sujetarse el pantalón es falso, y no solo porque en artes marciales los cinturones no suelen sujetar ningún pantalón.

Gracias al sistema de grados, podemos dividir la clase en nivel de conocimiento, para que cada uno pueda ir progresando teniendo en cuenta sus habilidades adquiridas, y no sus aptitudes físicas, ya que estas pueden variar dependiendo de cada individuo.

En artes como Kyokushin, por norma general, el programa de grados físico-técnico acaba con el 4º dan, y a partir de entonces se comienzan a valorar otras aptitudes del practicante relacionadas con la maestría en el arte.

Y esto nos lleva a la segunda reflexión.

2.- ¿A PARTIR DEL 5º DAN TODOS LOS GRADOS SON POLÍTICA?

En Kyokushin, a diferencia de otros estilos, cada dan se marca con una franja dorada, en cada ocasión se debe cambiar el cinturón, y desgastarlo nuevamente como el primero.

No pretendo decir que no haya grupos que concedan los grados en base a cuestiones políticas, ya que incluso hay quien en sus grupos reserva ciertos grados para representantes nacionales o internacionales, sin embargo, no es ese el objetivo general del los grados “dan” de este nivel, sino que el ascenso está diseñado en base a las habilidades adquiridas en cuanto a control personal y capacidad de análisis y observación, que conduzcan hacia la reflexión y a la comprensión de lo que uno hace y de lo que realizan también los demás.

A medida que se avanza en estos grados, se tendrá en cuenta la capacidad de motivar a los demás y no caer en el desanimo personal. Se potenciará la tradición marcial de la escuela y la capacidad de aplicar la sabiduría ganada a través de los años, llegando, en los últimos grados a un gran desarrollo espiritual, y a ser capaz de conservar el arte, desarrollando a su vez una propia versión del mismo.

Todos estos puntos, están definidos y se pueden observar en los auténticos grandes maestros.

Puede leer más en mi artículo sobre la filosofía de los grados kyu/dan:

https://kyokushin-sipr.webnode.es/kwf/progresion-kyu-dan-/

3.- ¿EL CINTO NO TE PROTEGERÁ DE UN ATAQUE?

En la película sobre la vida de Mas Oyama, Karate Bullfighter, el actor Sonny Chiba, usa una cuerda a modo de cinturón.

Por supuesto un cinturón no defenderá a su portador. Serán las capacidades físico técnicas adquiridas hasta llegar al grado, las que protegerán al practicante.

Incluso puede que un practicante pierda con el tiempo sus capacidades atléticas, lo que le impedirá vencer en un combate, por lo que deberá haber adquirido estrategias para evitar el combate, y medios para formar a los demás en las técnicas, tácticas y estrategias del arte.

En este punto, la cuestión que se pueda plantear el lector, es que si esto es así, ¿por qué en las competiciones deportivas no gana siempre el que mas grado tiene?, lo que se responde en el siguiente enunciado.

4.- KARATE NO ES UN DEPORTE, ¿LOS GRADOS RESPONDEN AL NIVEL MARCIAL Y NO DEPORTIVO?

Sosai Oyama, aunque reconocía que siendo mayor no tenía la fuerza y las capacidades físicas extraordinarias de su juventud, había adquirido otras habilidades que le permitían afrontar combates contra gente más joven.

Está claro que la experiencia es determinante en la formación de cualquier luchador, sin embargo los sistemas deportivos están sometidos a reglas, y gana el que mejor se adapte a ellas.

Un artista marcial experimentado, además de estar entrenado en sistemas de combate marciales, y en muchas ocasiones, también deportivos, sabrá reconocer, por este mismo hecho, sus capacidades y limitaciones.

Será capaz de evitar el combate o en sus caso llegar a estrategias de confrontación que le sean favorables, creando una desigualdad entre él y sus oponentes, que le otorgue cualquier tipo de ventaja que pueda usar en su defensa.

Un buen artista marcial evitará exponerse a una derrota segura contra oponentes con los que se encuentre en desventaja.

Las reglas deportivas limitan las posibles estrategias que le darán ventaja, como huir, usar un arma, o atacar a puntos especialmente sensibles como los genitales, ojos, garganta, etc. que por su especial naturaleza están prohibidos en todos los sistemas deportivos.

5.- ¿UN CINTURÓN NEGRO ES UN EXPERTO?

El mundo del entretenimiento ha dado una visión desvirtuada del valor del cinturón negro.

Es un error frecuente pensar que se llega a la maestría con el cinturón negro (1er dan)

En la tradición marcial, el shodan, o primer nivel de cinturón negro, es un estudiante aceptado, que ya ha asimilado las bases del estilo para adentrarse en sus misterios, normalmente revelados con la práctica, más que con el aprendizaje de otras técnicas secretas.

Se identifica el cinturón negro como un nuevo cinturón blanco. Por supuesto, en base a su experiencia, tendrá una ventaja frente al que es profano, o tiene menos entrenamiento. Pero es con el shodan cuando deberá realmente comenzar a entrenar de verdad si quiere seguir progresando, para ello existen los siguientes niveles, en los que además de aprender nuevas formas, técnicas y estrategias, y desarrollar las anteriores, deberá formarse como instructor, y es que un karateka está en continua formación y aprendizaje toda la vida.

No es necesario que se posponga demasiado en el tiempo el acceso al cinturón negro. Si el estudiante ha adquirido las técnicas, habilidades y aptitudes recomendables en los niveles Kyu, el cinturón negro es un paso obligado para que comience su verdadero aprendizaje, incluyendo en él, la responsabilidad hacia los nuevos estudiantes que se están iniciando.

6.- ¿1.000 DÍAS PARA UN PRINCIPIANTE, 10.000 DÍAS PARA UN MAESTRO?

En la película Kuro Obi, los protagonistas se debaten por saber quién será el merecedor del cinturón de su maestro, propio del líder de la escuela.

Esta frase, extraída de la filosofía de Miyamoto Musashi, marca la tradición en cuanto al afianzamiento de la práctica marcial en el conocimiento.

Se considera que después de mil días de práctica, un estudiante normal podrá comprender las bases de un estilo y ser aceptado para adentrarse en los verdaderos misterios de su técnica, que se afianzarán después de diez mil días de estudio y práctica marcial.

No obstante, el entrenamiento y estudio debe ser constante, ya que el estancamiento conduce al abandono. Por lo que esta frase sólo será verdadera si el practicante consolida y manifiesta su espíritu de eterno aprendiz (Shoshin).

Se sabe cuándo se empieza y cuándo se abandona, pero la progresión no tiene fin, y de hecho evoluciona con la propia e inevitable transformación del cuerpo y de la mente.

A pesar de la estructuración temporal de la práctica marcial, obviamente, no todas las personas tenemos las mismas capacidades físicas y mentales, por lo que hay ciertos grados a los que será más complejo o imposible acceder para algunas personas, y opuesto a ello, habrá personas que logren, de forma excepcional, llegar a ciertos niveles de manera más precoz que el resto.

7.- ¿TODO EL MUNDO PUEDE PRACTICAR ARTES MARCIALES?

Las habilidades de los personajes de la serie Kobra Kai mejoran con el tiempo, a pesar de haber abandonado su entrenamiento, incluso por largo tiempo o haber entrenado por un breve periodo.
No es así como esto funciona.

Desde luego, las artes marciales son aptas para cualquier persona, pero llegar a ciertas cotas de excelencia está reservado solo para aquellas personas que estén dispuestas a hacer muchos sacrificios físicos y personales.

En este aspecto no debe desmotivarse si encuentra su tope, a pesar de su esfuerzo, en un grado u otro, ya que lo importante es disfrutar de la práctica y desarrollar al máximo las capacidades físico mentales y espirituales del practicante. Sin embargo existen barreras que en un cierto momento nos limitarán a todos. Algunos las encontrarán en el primer dan, o el segundo, y otros tal vez en el quinto, o el sexto… No se trata de una carrera por llegar al 10º dan. No es un camino que haya que completar. Es una vía de desarrollo y esfuerzo vital.

8.- ¿EL GRADO DEBERÍA IR LIGADO A LA MAESTRÍA?

Kaicho Bernard Creton, 10º dan, anticipando de ushiro mawashi geri, durante un entrenamiento de combate

Es de la única forma en que se puede considerar aceptable un grado determinado. Los grados políticos, pueden responder a un nivel de tipo honorífico, en cuanto a que supone una promoción del arte, y esto le puede dar fuerza a una organización deportiva, como ente. Sin embargo, un grado puramente político, nunca puede ser equiparable a un grado marcial.

Incluso hay opiniones de que ciertos grados de tipo honorífico o político, no deberían llevar asociado una titulación de maestría, como por ejemplo el título de “Shihan” (experto).

9º ¿El 10º dan está reservado para el fundador del estilo?

Makoto Nakamura se auto proclamó 11º dan de Kyokushin, al crear su propia federación.

Este hecho se da tan sólo en algunos estilos o escuelas.

Por ejemplo, en Taekwondo se considera que el 10º dan es la perfección, y puesto que la perfección no existe, no hay posibilidad de acceder al 10º dan, sin embargo, esto no es aplicable a otros sistemas como la mayoría de estilos de Karate o el Judo.

En otros sistemas, como BJJ se reserva para unos cuantos pioneros, y en otros es exclusivo para el fundador.

En Kyokushin no existe, en origen, ninguna restricción.

De hecho el primer sistema de grados de Judo, contemplaba 15º danes. Jigoro Kano tan sólo concedió hasta 10º, y él fue reconocido como 11º, por lo que todos los demás sistemas posteriores limitaron la graduación hasta 10º, incluyendo Kyokushin.

A pesar de ello ha habido maestros de Karate y Judo a los que se les ha otorgado, de forma honorífica, el 11º dan, como Jon Bluming y Makoto Nakamura.

Jon Bluming nunca usó esta distinción, que obtuvo poco antes de morir, y Makoto Nakamura fue objeto de muchas críticas por presentarse ante el mundo con este grado, en base a que fue el único, en vida de Sosai que logró ganar el Open Mundial en dos ocasiones…

En la actualidad surgen en la comunidad marcial muchos practicantes bajo sospecha, ya que las artes marciales y ni tan siquiera los estilos más extendidos, se encuentran unidos bajo una línea oficial que regule estos grados. Afortunadamente, no es demasiado complejo ver quién es un maestro fraudulento, y quién no lo es, ya que la propia práctica personal, y la de sus estudiantes, suele definir la maestría y la falsedad.

10º ¿LOS GRADOS SON PARA UNO MISMO O PARA LOS DEMÁS?

El youtuber Master Ken, parodiando una graduación desproporcionada

Como se ha dicho, por una parte, y de cara a los demás, sirven para sistematizar la enseñanza, y para identificar visualmente a los participantes de una clase, y por otra parte, de cara a un mismo, para no desistir en la perfección personal de nuestro arte y el desarrollo del carácter del practicante.

Los grados son una escalada de perfección personal unida a la práctica y desarrollo físico mental y espiritual.

En este enlace puede leer mi artículo sobre los grados 10º dan.

 

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HANSHI STEVE ARNEIL (1934-2021)

HANSHI STEVE ARNEIL (1934-2021)

El día 2 de Julio de 2021 falleció una institución del Karate mundial, Hanshi Steve Arneil, 10º dan de Kyokushin y fundador de la International Karate Federation (IFK).

Hanshi Steve Arneil,
10º dan

La figura de Hanshi Arneil corresponde a uno de los pioneros occidentales que a mediados del siglo XX corrieron la aventura de viajar a Japón buscando la oportunidad de aprender el Budo, que recientemente habían dado a conocer los maestros orientales en el mundo.

Era un época en la que Japón parecía estar en otra galaxia, y aventurarse a una cultura completamente por descubrir, suponía un notable esfuerzo para todos aquellos aventureros que decidieron asumir esta tarea.

Nació el 29 de agosto de 1934 en Sudáfrica. Cuando tenía 10 años, su familia se mudó a Rhodesia del Norte (ahora Zambia) y allí comenzó a entrenar Kung fu, Judo y Boxeo. A los 16 años, fue seleccionado para representar a Rhodesia del Norte en el equipo nacional de Rugby. A la edad de 17 años, Arneil obtuvo el cinturón negro de Judo, y también practicaba Kenpo y Karate.  Se mudó a Durban, Sudáfrica, para realizar estudios terciarios en ingeniería mecánica. 

En Durban, Arneil se entrenó en un dojo de Judo que también ofrecía entrenamiento de Karate. Solía visitar el puerto, donde preguntaba a los japoneses que llegaban, si practicaban karate, con la intención de invitarles a entrenar con él en el dojo, con el fin de aprender más sobre este aun desconocido arte marcial.

En 1959, Arneil salió de Sudáfrica con destino al sudeste asiático. Viajó a China, Corea del Sur y Hong Kong antes de llegar a Japón.

En Japón visitó y entrenó Shotokan, Wado Ryu y Goju Ryu en el dojo de Gogen Yamaguchi.

En aquella época oyó hablar en muchas ocasiones de Oyama, quien estaba en su apogeo como maestro revolucionario del Karate.

En enero de 1961, gracias al emblemático Don Draeger, artista marcial estadounidense, que fue el introductor en las artes marciales japonesas de muchos estudiantes occidentales, quienes después han sido grandes maestros en varias modalidades, como Jon Bluming, en Judo y Karate o Paskal Krieger, en Jodo, Judo y Kenjutsu, entre otros. Arneil fue presentado ante Masutatsu Oyama.

Se entrenó con él intensamente. En 1962 obtuvo su primer dan, y en 1962 en 2º dan.

En 1964, Oyama adoptó legalmente a Steve Arneil, para que pudiera casarse con una mujer japonesa, la señora Tsuyuko Arneil, quien apoyó económicamente a Hanshi Arneil para que éste pudiera entrenarse por unas seis horas diarias.

Sosai Mas. Oyama adoptó a Hanshi Areneil para que pudiera casarse con una ciudadana japonesa
Años después en una fotografía junto con su esposa.

El 22 de mayo de 1965, Arneil se convirtió en la primera persona en superar el Combate de los 100 hombres, después del propio Oyama. Lo completó en un tiempo aproximado de 2 horas y 45 minutos, con combates de 1 minuto y 30 segundos de duración estipulada, concluyendo el combate en caso de noquear al adversario.

Steve Arneil peleando en el combate de los 100 hombres, 1965

Durante una clase magistral en Valencia, Hanshi explicó que lo más duro en su preparación para el 100 man kumite, con Oyama, fue la práctica intensiva de Kata, en diferentes escenarios (dojo, playa, montaña…) a un ritmo constante y rápido marcado por Sosai Oyama.

El 10 de julio de 1965, Arneil fue ascendido al tercer dan.

Hanshi Arneil recibiendo instrucción en el Honbu dojo bajo las instrucciones de Sosai Oyama

Sosai Oyama le pidió que en vez de regresar a Sudáfrica, como era deseo de Arneil, se estableciera en Reino Unido para ayudar a expandir allí el Kyokushinkai. Así lo hizo en 1965, en un escenario post bélico, en el que tuvieron que sentir el rechazo de la sociedad hacia su mujer, quien era japonesa, por lo que esos comienzos fueron particularmente duros, llegándose a plantear la posibilidad de abandonar y mudarse a Australia.

Según cuenta kaicho Bernard Creton, presidente de WIBK, quien fuera capitán del equipo inglés, fue en esta época cuando conoció a Arneil, quien junto con Bob Boulton, fundaron en 1965 la British Kyokushinkai Karate. Arneil compaginaba las clases de Karate con su trabajo como conductor de un furgón blindado. Consiguió establecer una gran organización con excelentes artistas marciales, alrededor del inmenso magnetismo de su carisma y la dureza de los entrenamientos.

Junto al maestro británico Kaicho Bernard Creton, 10º dan

En 1966 obtuvo el 4º dan.

Entre 1968 y 1976 fue entrenador y director del equipo nacional de karate inglés y británico de todos los estilos, quienes en 1975 y 76 se convirtieron en los primeros campeones del mundo no japoneses.

En enero del 68 obtuvo su 5º dan y a consecuencia de sus éxitos, en octubre del 74, obtuvo el 6º dan. Fue en 1975, cuando la Federación Francesa de Karate le otorgó el título de “Mejor entrenador del Mundo”.

En 1977 fue ascendido al grado de 7º dan.

En 1979, dos británicos, miembros de la BKK se situaron entre los ocho mejores competidores del mundo en el segundo open mundial de Kyokushinkai: Howard Collins, que obtuvo el 5º lugar; quien además superó el 100 man kumite, en el Honbu de Tokyo en 1972 y Bernard Creton, en 6º lugar, quien, bajo la dirección de Arneil, había superado por primera vez la prueba de los 50 combates en 1977.

Arneil fue un gran promotor del Karate Kyokushin en Europa y en el mundo, reconocido como uno de los árbitros internacionales más emblemáticos, y organizando cursos, demostraciones y torneos, a los que invitaba a los más destacados maestros de la época. Además creó el que sería uno de los más importantes torneos del mundo del Kyokushin hasta la actualidad, El British Open.

Arneil flanqueado por Soshu Shigeru Oyama y Kaicho Tadashi Nakamura

En 1991, siendo Presidente de la Organización Europea de Kyokushin Karate, que había fundado Loek Hollander, tras discrepancias con Sosai Oyama, en su gestión de IKO, decide escindirse de la organización y funda la International Federation of Karate, en el cargo le sustituyó su vicepresidente, Antonio Piñero, quien permaneció en IKO.

Junto a Sosai Masutatsu Oyama y Shihan Loek Hollander en el campeonato de Europa de Polonia.

La comunidad de Karate británico le brindó su reconcimiento con el 8º dan en 1992 y el título de Hanshi.

En 2001, obtuvo en el campeonato mundial de IFK en Berlín el rango de 9º dan, y en 2011, en el campeonato del mundo celebrado en Inglaterra, el 10º dan.

Recibiendo el 10º dan, junto a Shihan Lian Keaveney, en 2011.

Fue autor de varios libros entre 1975 y la actualidad, incluyendo guías didácticas de kata, práctica a la que siempre le dio un gran valor en el entrenamiento.

En la última década protagonizó, junto a otros líderes mundiales un acercamiento entre las distintas organizaciones de Kyokushin, con alianzas como Kyokushin World Union (con Trutnev, Hollander y Royama) y con otros grupos como Shinkyokushin (Midori) o Rengokai (Shichinoe).

Campeonato del mundo de KWU: Hanshi Steve Arneil, 10º dan (IFK), Shihan Loek Hollander, 10º dan (KWF), Kancho Hatsuo Royama (9º dan) (IKan), Shihan Yuri Trutnev, 6º dan (AKR) y Kancho Kenji Midori, 8º dan (WKO)
Junto a los coach del equipo español, Shihan José Luis Lezcano y Shihan Iván Pérez Robles en el 1er Campeonato del Mundo de KWU en Bulgaria.

De su impronta en la historia del Kyokushinkai cabe destacar, además de su propia línea técnica, basada en el kata, la especial energía con que dirigía los entrenamientos.

Antes de fallecer el día 2 de Julio de 2021, un tiempo antes, había dado paso a una nueva generación, nombrando como sucesor y presidente de IFK a su pupilo, Shihan David Pickthall.

Flanqueado por Shihan Keaveney y su sucesor Shihan David Pickthall
Entrega del Godan a Shihan José Babiloni, representante nacional de IFK España. Campeonato de Europa en Valencia 1997
A lo largo de los años Hanshi Arneil tuvo una estrecha relación e influencia con el Kyokushin español. Esta imagen corresponde a su último curso en España en 2014, organizado por Shihan José Babiloni. Acudimos un gran número de representantes de las distintas organizaciones.
Master Class en Valencia 2014

OSU!!!

 

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Komorebi: Vuelta a la actividad. Campeonato de Verano y exámenes de grado.

Komorebi: Vuelta a la actividad. Campeonato de Verano y exámenes de grado.

En japonés KOMOREBI, es la expresión que se utiliza para denominar a los rayos de luz que pasan a través de las hojas de los árboles. Y como una luz de esperanza, van volviendo poco a poco, y sin demasiada confianza, las actividades al mundo del Kyokushin Karate, garantizando la salud de los participantes.

Este tiempo ha sido el oportuno para mejorar nuestro kata, y los resultados se han visto en los recientes campeonatos celebrados, tanto el Campeonato de Europa online, donde Ludus SIPR Dojo obtuvo 7 medallas, como en el campeonato de verano, donde, los estudiantes volvieron a demostrar su alto nivel técnico y físico, con unas exposiciones poderosas y precisas en sus confrontaciones.

Además se pudieron celebrar por fin los característicos exámenes de grado, para niños y adultos, hasta cinturón marrón.

En ambos eventos pudimos contar de nuevo con la presencia de nuestro Presidente de Honor, Sensei Juan Pérez Velaz, tras su convalecencia.

https://wibks.blogspot.com/2021/07/campeonato-de-verano-wibk-euskadi.html

 
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Publicado por en 3 julio, 2021 en arbitraje, Artes Marciales

 

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El valor de la imagen. Campeonato de Europa de kata On-line

El valor de la imagen. Campeonato de Europa de kata On-line

Ayer se celebró el Campeonato de Europa de kata online, organizado por Kyokushin Kan España en cooperación con la prestigiosa plataforma lituana Kumite Technology.

Fue un éxito de participación, con 200 competidores de 30 países y hubo pocos problemas técnicos, que fueron rápidamente subsanados.

WIBK Karate España obtuvo 14 medallas con dos dojos participantes, por lo que debo felicitar a todos los participantes y sus senseis.

Ludus SIPR, al frente de la Sensei Erika Ciudad (WIBK Euskadi), coordinadora infantil del dojo, con su equipo, lideraron toda la mañana la clasificación general por equipos con 4 oros, 1 plata y 1 bronce, y consiguieron el 3er puesto en la clasificación general de todas las categorías.

También mi enhorabuena a Kyokushin Castellar (WIBK Catalunya) que lideraba senpai Toni Lucha, con un digno 8° puesto en la clasificación general, obtuvieron 8 medallas: 1 oro, 3 platas y 4 bronces.

Mi reflexión personal sobre el campeonato ha sido sorprendentemente positiva en cuanto al torneo, pues he de confesar que en un principio tuve mis reticencias a participar, sobre todo debido a la novedad que suponía para mí y mi dojo competir en un torneo on-line.

Fue la insistencia del organizador, Sensei David Sánchez, del Dojo Nintai (Kyokushin Kan) quien me convenció con su entusiasmo y su convicción hacia este proyecto.

Ha sido una experiencia gratificante, donde se ha podido analizar la puesta a punto de los competidores más jóvenes (en el caso de mi dojo) en un ambiente protegido y con pocos costes económicos.

A nivel técnico, mi impresión global del campeonato es que los instructores debemos continuar con la línea de ser exigentes con nuestros competidores, y para eso debemos ser exigentes con nosotros mismos, ya que su desempeño es el reflejo de nuestro esfuerzo.

La participación deportiva es un derecho de cualquier persona, sin embargo debemos seleccionar bien en nuestros dojos a participantes que nos representen en campeonatos de gran relevancia.

Debemos valorar a nuestras selecciones del dojo, sobre todo, en base a su esfuerzo, si queremos que este esfuerzo les oriente hacia la excelencia técnica y a una mejora personal.

En este sentido, debemos cuidar su imagen, al igual que la de nuestro dojo. Un competidor no puede presentarte ante una prueba sin ir adecuadamente vestido o sucio. Esta dejadez suele ir acompañada de una desgana física y psicologica. Si nos preocupamos en cada sesión de que su imagen sea adecuada, se verá reflejado en su auto concepto, y se volverá más cuidadoso con su pureza técnica y su camino hacia la perfección de su carácter.

Por último debo hacer una reflexión técnica importante, como un comentario general más sobre mi percepción del campeonato a nivel gobal, que se puede extrapolar al resto de campeonatos que he visto últimamente.

Kata no es un fin, sino un camino obligado hacia objetivos de combate y de perfección personal.

Si nuestro kata no es capaz de aportarnos cualidades que mejoren estos dos aspectos, es mejor replantearse el trabajo o abandonarlo para buscar otras formas.

Posiciones donde la energía está estancada, golpes potencialmente ineficaces, un uso indebido de la respiración o una colocación errónea de las distintas cadenas musculares, eliminan la eficiencia del kata en nuestro entrenamiento.

La clave para mejorar en este aspecto es abandonar la forma como finalidad y concentrarse en el proceso.

Si la intención de un sensei es que un alumno aprenda una forma concreta, está perdiendo energía y tiempo.

Es el camino hacia la forma el que aportará beneficios al estudiante, lo contrario supone un ejercicio de memoria, pero no tiene por qué mejorar al karateka.

Desmembrar un kata, no solo orientando nuestra atención al bunkai (que también) sino comprendiendo la ciencia del movimiento, que comienza desde los pies, es lo que realmente aportará beneficios sobre nuestra enseñanza.

Kata es el puente que nos lleva desde la orilla del kihon, hasta el camino del kumite. Si estos tres componentes no guardan relación, es que no están adecuadamente estudiados y por lo tanto el método de perfección técnica que debería suponer el Karate, no se estará ejecutando correctamente, por lo que la técnica será ineficaz, y ya no se podrá hablar de Budo Karate.

En resumen, mi visión consiste en que cuidando la forma externa e interna (física y mental) del practicante y enfocándose en un objetivo práctico y eficaz en relación al combate, nuestras tradiciones técnicas y filosóficas, procurarán un cambio positivo en nuestro desempeño. De lo contrario el camino tradicional del karate se desvirtúa y pierde sentido práctico.

Es hora de meditar…

 

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A veces se gana y a veces se aprende. El ajuste

A veces se gana y a veces se aprende. El ajuste

No entiendo que alguien vea metas en el fracaso. No obstante, esto no quiere decir que no se puedan rescatar datos positivos, que sirvan como base para el ajuste (A veces se gana, y a veces se aprende)

El samurai Muso Gonosuke se enfrentó armado con su bo (vara de 180 cm) a Miyamoto Musashi, por quien fue derrotado, tras realizar ajustes acortando la medida de su arma, volvió a enfrentarse a él, obteniendo la victoria. Es el creador del Jo-Do.

Un objetivo, o una meta, no puede estar cumplido si se proyecta ganar un campeonato, y no se gana. En ese caso podemos hablar de marcas personales, pero no de objetivos cumplidos.

En una visión positivista se pueden elevar ciertas marcas a la categoría de retos individuales: superar miedos, límites físicos, dar lo mejor de uno mismo, conseguir aplicar ciertos aspectos del entrenamiento, e incluso disfrutar la experiencia y participar. No obstante ninguno de estos puede ser un objetivo principal en una competición.

El objetivo de cualquier torneo es ganar de acuerdo con las reglas establecidas. Y como complemento ideal, ganar con la mejor marca personal, que será lo que realmente aporte el nivel de excelencia y exigencia aplicable a la plenitud personal del competidor.

Una marca personal y un objetivo no pueden ser lo mismo.

Un competidor crítico puede estar satisfecho de una marca sin haber cumplido su objetivo, pero dudo que esté encantado de haber perdido…

La marca está condicionada por la mejora en los diferentes aspectos que envuelven el desempeño en una competición.

No obstante, si el competidor nunca gana ninguna confrontación y sigue satisfecho,  quizá se esté ahogando en sus propias marcas, descuidando el objetivo, que en Karate es, principalmente, la eficiencia probada, o en kata, la perfección técnica aplicable a la eficiencia en combate. En ese caso, debería replantearse su desempeño general.

Participar es importante, pero ganar es el objetivo.

Para un karateka combatir es su vida y vencer es su romance (Masutatsu Oyama)

En un terreno mucho más optimista, pero también alejado de la realidad, están las disculpas relacionadas con la experiencia (Instagram: “un reto más…”, “seguimos sumando!”, etc.) Aunque sea 0.2, 0 suma 0.

Por otro lado esto no debe desanimar, sino impulsar a revisar las rutinas de entrenamiento, alimentación, psicología, hábitos…

Una misma acción, suele llevar a resultados similares. Si uno no cambia, y los condicionantes son iguales, es difícil cambiar los resultados.

Aceptar el cambio enfocado a la mejora es parte de un entrenamiento racional y humanista, en el que el alumno y el instructor intercambian datos orientados al ajuste, y en base a la mejora continua.

En este sentido hay que ser honesto con los resultados obtenidos, ya que el fin es mejorar.

Si el maestro Splinter no hubiera sido honesto y exigente con el desempeño de sus pupilos, el Clan del Pie hubiera cenado sopa de tortuga…

Aun aceptando todas las excusas (mal día, arbitraje irregular, imprevistos…) siempre hay que procurar mejorar las marcas personales y orientarlas a la consecución del objetivo principal, que es ganar, y hacerlo con la mejor marca personal posible.

Aquel que se ampara en sus excusas pierde la idea de la optimizacion continua en base al ajuste, y se aleja del objetivo principal para futuras confrontaciones.

En mi experiencia, tanto en la competición no profesional, como en el denominado “deporte base”, no me importa demasiado si un competidor no logra el objetivo de ganar el campeonato, si por el contrario, ha logrado mejorar sus marcas en el proceso, que incluye el propio entrenamiento y la mejora personal, ya que lo entiendo como una inversión de futuro de cara a su desarrollo. Pero he de reconocer que no me entusiasma perder.

En el deporte profesional existen factores económicos y empresariales que pueden condicionar al practicante en su desempeño. Sin embargo, la base del desarrollo de las capacidades del competidor es la misma.

Hay otro aspecto que muchas veces se descuida en el análisis crítico entorno a la derrota en una confrontación: A veces el rival es mejor.

Incluso habiendo optimizado las propias marcas, estas no son lo suficientemente buenas como para vencer a ese oponente. En ese caso, habrá que replantearse aspectos que van desde ajustes en el entrenamiento, a saber si la categoría y división son adecuadas a las aptitudes del competidor respecto de sus rivales.

Una vez más, el entrenador debe ser honesto en el análisis de los resultados.

Krilin no era capaz de vencer a Goku, sin embargo, era mucho mejor que cualquier otro humano… ¡Hasta podía volar! 😉

En un sistema de eliminación directa, esta honestidad es muy relevante, ya que es posible que el competidor haya sido eliminado en la primera ronda (como pasa con el 50% de los competidores) habiendo realizado buenas marcas, con el condicionante de que el rival era mejor. Incluso estando en un nivel superior al resto de los competidores que conforman la liga (coloquialmente se habla de “finales anticipadas). El entrenador debe situarle en un análisis optimista y, como siempre, realizar los ajustes oportunos, y rescatar esas marcas que hubieran resaltado más de haberse tratado de una final, y que parecen empañarse en una fase previa.

Los aspectos motivacionales deben ser una prioridad para el entrenador y el conjunto del equipo, y cada oportunidad de entrenamiento y competición, deben suponer un impulso hacia la mejora y la satisfacción con la actividad.

Hanshi Claudio Alessi guiando a su pupilo, Sensei Sacha Décosterd

En ese mismo sentido el competidor también debe ser honesto con su entrenador, y transmitirle sus sensaciones, objetivos y metas, con el fin de construir puentes sólidos de comunicación hacia fines comunes.

Los hechos, en una competición, no deben desvirtuarse amparándose en excusas, si queremos que la información que rescatamos sea fidedigna.

Es conveniente que el análisis se haga de la manera más objetiva posible, y validando aquello que se pueda rescatar del desempeño del competidor, de cara a reforzar el ajuste.

El tiempo; que conforma la experiencia, es útil si el competidor acepta el ajuste, se centra en mejorar sus marcas y realmente desea cumplir con el objetivo. De lo contrario, deberá satisfacerse con sus historias de Instagram…

https://movementwise.org/stories/claudio-alessi-and-sacha-decosterd/

 

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Tachi Kata: El arte de la postura

Tachi Kata: El arte de la postura

El arte del Karate busca la eficiencia, que se define como la capacidad de realizar o cumplir adecuadamente una función con el menor número de recursos, frente a la eficacia, en la que no se tienen en cuenta los recursos usados.

Para una mayor eficiencia nos centramos en el estudio de la postura (física, mental y espiritual)

“La base de las artes marciales está en la posición, por lo tanto, mantén una postura correcta en todo momento” (Mas Oyama)

Este hecho, ha provocado, no obstante, que debido a la tendencia de la deportivización del Karate, el verdadero fundamento de las posiciones (tachi kata) se haya sobredimensionado de tal manera durante un periodo determinado, que en la actualidad muchos lo vean como procesos anacrónicos sin aplicación al combate real. Sin embargo acostumbrar al cuerpo a una serie de posiciones provocará beneficios en dirección a la eficiencia técnica, así como a la aplicación en la salud del practicante.

El error viene dado por el abuso del trabajo estático sin aplicación realista de los principios técnicos del movimiento.

Ya el maestro okinawense Chosin Chibana, observando esta temprana tendencia, optó por referirse a las posiciones como pasos, al entender que Karate a penas precisaba de posturas fijas para su aplicación combativa y que el kata es un estudio científico del movimiento de combate, además de ser también formas energéticas preestablecidas.

Chosin Chibana, Kake ashi dachi

En relación concreta al estudio del Kyokushin Karate, se ha visto en las últimas décadas una gran tendencia a ejercicios que resultan anacrónicos, apartando el kihon y el kata de sus propósitos fundamentales como información previa al kumite. Esto ha provocado una especie de ostracismo o marginación de dos de los pilares fundamentales de nuestro Karate. Si bien, hay quien aún los entiende en su versión más puramente calisténica, es decir, como mero acondicionamiento físico.

Este hecho ha provocado entre otras cosas una total pérdida de fundamento en ciertas posiciones básicas como zenkutsu dachi, kiba dachi ó shiko dachi, que se encuentran fácilmente reconocibles en cualquier práctica combativa.

Sumo. Ataque frontal
Kendo

No tanto así el resto de posiciones que tienen como característica ser más cortas y por lo tanto estar más adaptadas al trabajo en corta y media distancia, que es donde predomina aun el sistema de combate deportivo de Kyokushin.

Algunas posturas, como neko ashi dachi y kokutsu dachi, incluso se han revalorizado al influenciarse por otras prácticas marciales como el Muay Thai, donde liberan la pierna adelantada.

Kokutsu dachi como sistema defensivo en MMA

La influencia masiva de las MMA, ha reorientado, en los clubes de Kyokushin, cierto interés por aplicaciones bastante ignoradas durante mucho tiempo por la práctica generalizada de la “ortodoxia” del estilo, y se han revalorizado algunas posiciones que permiten una mayor fortaleza en la aplicación de la fuerza al movimiento.

Judo
MMA, en la misma foto se puede observar una de las aplicaciones de kake ashi dachi, así como de shiko dachi

El problema ha venido dado, precisamente por la popularidad del sistema de combate deportivo Knock Down, al prohibir los agarres, derribos, etc. frente al uso exclusivo del golpe. Incluso la pérdida dela práctica armada, ha hecho que cada vez tenga menos sentido utilizar determinadas posturas alargadas y con el centro de gravedad bajo. Y sin embargo, algunas escuelas, contrariamente a esta tendencia han decidido fomentar el uso de posiciones extra dimensionadas de su función.

Por ejemplo, hoy día hay dos tendencias desacertadas respecto al zenkuntsu dachi:

1.- Posición transitoria para la mayoría de los ejercicios de ido geiko (desplazamiento), como tradición anacrónica del estilo.

2.- Sobredimensión de esta postura, utilizando la posición de ataque avanzada de esgrima europea.

Como se puede observar en la imagen, el esgrimista pasa de una posición defensiva, similar al kokutsu dachi, a una posición ofensiva que podríamos denominar zenkutsu dachi, sino fuera por una cuestión fundamental: El pie de atrás.

En Esgrima, el lanzador utiliza esta posición como una evolución de kiba dachi y shiko dachi, ya que está protegido detrás de la longitud de su arma, y la fuerza la realiza con la mano avanzada (oi tsuki ó jun tsuki), pero nunca haría lo mismo, si el golpe fuera lanzado con la mano contraria (giako tsuki). En el caso del lanzador de esgrima, utiliza esta posición, para nosotros híbrida, para bajar más el centro de gravedad (shiko dachi) y ejercer una fuerza lateral (kiba dachi)

Al realizar un movimiento frontal y también utilizando la mano contraria, con el fin de ser más eficiente, debemos activar el psoas Iliaco, situando el pie retrasado hacia el frente. De esta manera conseguiremos mayor precisión en técnicas de pierna, mayor presión en las técnicas de brazo, pudiendo aplicar el peso del cuerpo y generando potencia, además estimulamos el psoas, considerado un músculo sagrado en los practicantes de artes energéticos como Yoga o Qi Gong.

Por el contrario, si a una técnica de mano cruzada (giako) la impulsamos con el pie como en la primera imagen de esgrima, no conseguiremos la máxima eficiencia. Esto es algo, que no obstante se ha sabido aplicar en combate, pivotando todo el pie, con el talón levantado, para golpear giako tsuki. Sin embargo, aun no es habitual verlo en la preparación de técnicas de pierna como mae geri.

A mi parecer, conviene incluir en los entrenamientos de kihon un “nuevo zenkutsu dachi” con el talón levantado para rematar técnicas como giako tsuki, tal como lo hacen en algunos estilos derivados del Kenpo japonés, como Shiei Jyuku, a esta forma la denomino “shin zenkutsu dachi”

En cuanto a la práctica de las posiciones Kiba dachi y Shiko dachi, me atrevo a decir que se han desvirtuado completamente en la mayoría de los dojos y organizaciones, seguramente al no ser capaces de encontrar funciones prácticas de estas posiciones en un Karate cada vez más limitado. En algunos casos, se han convertido en una posición puramente isométrica utilizada para fines calisténicos o gimnásticos. En muchas ocasiones, Shiko dachi ha sido directamente eliminada de los programas de formación, y se suele ver últimamente en muchos dojos, una posición híbrida entre shiko dachi y kiba dachi.

Shiko dachi es quizá la posición menos entendida en Kyokushin, y sin embargo es una de las más utilizadas en las artes de lucha, de hecho es la posición principal en Sumo y una de las fundamentales en Jiu Jitsu y Judo.

Kyokushin se ha limitado a realizar un inadecuado kiba dachi con los pies hacia fuera, sin embargo shiko dachi debe realizarse con los talones hacia dentro, y no con las puntas de los pies hacia fuera, ya que la utilidad de esta posición es la presión vertical, mientras que la principal utilidad de kiba dachi es la presión lateral.

Kaicho Bernard Creton realizando Shiko Dachi correctamente
Shiko dachi en Sumo
Aplicación de shiko dachi en Judo al derribo kata guruma

Frente a esta posición de empuje vertical, kiba dachi debe ser una posición firme, en la que los agentes entorno a nuestra cadera deben estar firmes y poder soportar sin desplazamiento, tanto empujes laterales, como empujes verticales. Si la posición es demasiado baja, no será posible soporar una carga vertical, para ello habría que posicionar los talones hacia dentro formando shiko dachi. Kiba dachi debe tener la misma longitud que zenkutsu dachi.

En el siguiente video se puede ver una progresión lógica entre distintas posiciones.

Kata y kihon (forma y fundamentos) no son un objetivo o un fin en sí mismo, sino los principios técnicos del arte del Karate.

Nunca he pretendido que un estudiante aprenda una forma o una técnica de forma aislada, ya que lo importante y la esencia, está en el proceso técnico que lleva a esa forma concreta, con el fin de crear un resultado eficiente y perfecto.

Tameshi Wari requiere una postura correcta

 
 

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Karate millennial o el fracaso de no saber dónde estás

Karate millennial o el fracaso de no saber dónde estás

Quizá está reflexión sea producto de un pensamiento propio de mi generación, no obstante, siguiendo la historia de las Artes Marciales, y fijando como hilo conductor la creación de fórmulas eficaces y adaptables a la personalidad y capacidades de cada maestro, no saber dónde está cada uno y sobre todo, hacia dónde debemos orientar nuestro desarrollo, es un reflejo de estancamiento y desorientación.

En otros artículos he reflexionado sobre la diferencia entre “tradicionalista” y “tradicional”, y también sobre el concepto de Shuhari, por lo que no los volveré a explicar (que para eso están los otros artículos y Google)

Por cierto, la razón de estas referencias generacionales y mi actitud, tan solo son un guiño poético hacia quienes copian mis artículos y se los apropian, además de servir como aplauso a una actitud generacional.

Si exploramos y analizamos el pensamiento de los grandes personajes que han configurado la historia del Karate, estamos refiriéndonos casi siempre a innovadores, que sin embargo han respetado ciertas tradiciones, dándoles diferentes sentidos (marciales, filosóficos, conductuales, rituales, prácticos…) y entre ellos, apilándose como la argamasa que conforma una estructura, están los practicantes (seguidores, o como decimos hoy “followers”)

Aquel que rompe la nueva línea, se convierte en hereje para la masa “follower”, acusándole de acabar con una tradición, que ciertamente suele ser siempre una construcción reciente, normalmente de no más de cincuenta años (quizá dos, o a lo sumo, tres generaciones)

El motivo es que las Artes Marciales, con su misticismo, y su exotismo oriental, se revisten de un misterio propio de su enseñanza codificada, en base a gurús del conocimiento; que son los maestros, poseedores, teóricamente, de los conocimientos secretos más avanzados.

Esta ruptura en base a un deseo de reorientación marcial, ha ocurrido en muchas ocasiones, por supuesto, en cambio, en otras ocasiones, la ruptura se ha debido a razones socio- económicas y personales- Pero hoy hago referencia a las otras, en las que afortunadamente, se debe al deseo de evolución del estudiante; convertido en maestro, que ha cumplido su proceso SHU HA RI y considera, en base a su experiencia, que sabiendo de dónde viene, dónde está y hacia dónde quiere ir, debe completar su desarrollo, hacer su maleta y fundar una nueva versión de su arte, que inspirado y apoyado en los conocimientos anteriores, es algo completamente nuevo y personal, producto de una lógica evolución del entendimiento marcial.

Este proceso tiene lugar gracias a la permeabilidad de la información en el entrenamiento y la capacidad de conectarse a otros métodos. Es decir, un maestro tiene un estudiante, que a su vez, tiene unas experiencias marciales reales propias, quizá diferentes de las de su instructor, que le aportan algo a su bagaje técnico y filosófico.

Este estudiante tiene dos opciones, continuar de por vida en una situación de encajonamiento de sus practicas marciales y mantener un estilo tradicional, por lo tanto inmutable y sin adaptación a nuevos retos o tendencias, o combinarlas, trasvasando informaciones complementarias para crear un estilo personal.

No se trata tampoco de abandonar una práctica, e ir saltando de una a otra olvidando lo anterior, ya que aunque el espíritu deba ser el de un nuevo comienzo, cada vez que se afronta una actividad diferente, las capacidades físicas y mentales ya están acondicionadas por el trabajo previo y no se deben obviar, sino adaptarse para construir un arsenal propio de conocimientos, capacidades y experiencias, sirviendo al objetivo de sentirse protagonista de la existencia individual.

Cuando a este nuevo arsenal técnico, lo incluimos dentro de la filosofía anterior, se le llama estilo tradicionalista.

Quizá este punto pueda explicarlo, ya que podría caer en ciertas contradicciones con algunos pensamientos filosóficos como el Confucionismo, que se basa en el orden social impermeable, y sin embargo está complementado en sociedades como la japonesa, por el Budismo, que prima la auto realización, incluso dentro de una estructura que impida el transvase social.

A continuación describiré ciertos recorridos partiendo de un nexo suficientemente documentado, y que se puede ver con más extensión en mi artículo:

Genealogía del Kyokushin

https://kyokushin-sipr.webnode.es/historia/genealogia-del-kyokushin/

Selecciono para ello a la figura más icónica, clave y hasta controvertida de las artes marciales del siglo XX, que es Masutatsu Oyama.

Considero que Oyama es la clave fundamental de conexión de muchas experiencias previas y posteriores, siendo sin duda, el número uno en la jerarquía de maestros fundamentales para la construcción del presente, sin entrar en que este presente sea mejor o peor, sino hablando de un plano de realidad social y pragmatismo. Y paso a justificarlo.

Mas Oyama recoge dos líneas fundamentales del Karate de Okinawa, revisionadas en Japón durante el siglo XX, Shuri Te y Naha Te.

Shuri Te, corresponde a las tradiciones marciales entorno al palacio de Shuri. Es decir a las castas nobles de la antigua sociedad de Okinawa.

Evoluciona con las visiones y aportaciones de los distintos maestros de Okinawa (Azato, Itosu, Matsumura, Sakugawa, Yara, Kushanku…) hasta la refundación de esta línea por Gichin Funakoshi, ya en Japón. Desde el Karate Shotokan de la familia Funakoshi, nos retrotrae a los estilos norteños chinos, relacionados con Shaolin del norte y los estilos derivados, que a su vez recogen elementos de distintas tradiciones marciales del continente asiático.

Naha Te, tiene relación con los estilos energéticos y marciales propios del Sur de China, sobretodo los de la Grulla, que en Okinawa son compilados principalmente por Kanryo Higaonna, quien tras aprender con Aragaki la tradición de Too-de (antiguo nombre del Karate) basada en el estilo Puño del Monje, se entrena en China, y transmite esta tradición a sus discípulos okinawenses, entre los que destaca Choyun Miyagi; patriarca del Goju Ryu, una escuela que se divide entre la versión okinawense, y el Goju Kai japonés encabezado por Gogen Yamaguchi y el maestro coreano So Neishu; principal mentor de Oyama.

Además, Oyama, entrena y se relaciona con muchos otros estilos de Karate okinawense y japonés, recogiendo para su escuela un kata propio de la tercera gran línea del Karate de Okinawa, Tomari Te. Me refiero al Yantsu, como se puede leer en mi artículo “El misterio del kata Yantsu”

https://senseiivan.wordpress.com/2015/08/11/el-misterio-del-kata-yantsu/

Otras bases fundamentales de la construcción personal de Oyama, fueron:

Judo: que aprendió con Masahiko Kimura, principal referente del llamado Kosen Judo; una derivación deportiva de la creación de Jigoro Kano, muy famosa en la época, en los clubes universitarios. Permitía mayor trabajo de Ne Waza (lucha en el suelo)

A su vez, el Judo se considera una compilación de diversas escuelas de Jiu Jitsu tradicional hasta llegar al Kodokan Jiu Jitsu de Kano, que se refundará como Judo y se desarrollará con figuras como el maestro Mifune (Quien posteriormente entrenará a Jon Bluming)

Aiki Ju Jitsu: Es una derivación de varias escuelas de Ju Jitsu antiguo compiladas a principios de siglo XX por Takeda Sokaku, que dio origen a escuelas modernas como el Aikido o el Hapkido coreano, y cuyo mayor exponente fue Yoshida Kotaro; con quien Oyama aprendió técnicas de Kobudo, Yawara Jutsu (una forma japonesa similar al Karate) y Tai Jitsu (similar al Jiu Jitsu)

A través de esta relación, Oyama se identificó y relacionó con escuelas de Nihon kenpo, que estaban desarrollando en ese momento formas de combate de contacto peno similares al Bogu Kumite okinawense.

Boxeo occidental: Las bases de este deporte europeo con orígenes remotos, basados en los sistemas griegos del Pugilatos y el Pankration, refundadas en el siglo XIX y desarrolladas a lo largo del siglo XX, aportaron a Oyama referencias para las confrontaciones deportivas.

Artes Marciales Coreanas: Oyama, durante su juventud aprendió Chabee, que es una forma antigua de combate similar al Ju Jitsu japonés.

No es de extrañar que el gusto de Oyama por las formas de pateo, estuvieran asociadas a su propia cultura coreana, bien por su entorno infantil, o por las influencias de Yoshikata Funakoshi, quien desarrolló para el Karate japonés las patadas altas, o incluso So Neishu, quien también era coreano.

Muay Thai: La tradición combativa de Tailandia, basada en el arte marcial Thai Boran que es una evolución de sistemas chinos e indios anteriores, influyó en Oyama a la hora de desarrollar sus golpes de pierna, que fueron modificados, respecto a la forma original del Karate japonés, aprendida por Oyama en su juventud.

Taikiken: Es un arte marcial japonés, creado por Konichi Sawai, consejero de Oyama, quien era 5º dan de Judo, a través de su estudio del sistema chino Yi Quan de Wu Shu.

Todas estas tradiciones son integradas por Oyama para crear, en fases crecientes de estudio, una forma de interpretación marcial a la que se denominó Kyokushin y que en su filosofía se inspira en la vida de Miyamoto Musashi, quien era la máxima referencia de Oyama en torno a su concepción de Budo.

Kyokushin es la clave para desarrollos deportivos y marciales posteriores, como por ejemplo el Kickboxing de Kenji Kurosaki, el Kyokushin Budo Kai de Jon Bluming, o los sistemas Sabaki propios de Ashihara y sus sucesores, entre otros.

A través de los nombres clave de Kurosaki y Bluming, principalmente, se combinó el Kyokushin de Oyama con el Muay Thai (por parte de Kurosaki y otros) y el Judo (con la aportación de Bluming), y junto con la línea paralela del denominado Brazilian Jiu Jitsu de la familia Gracie, nacen las actuales MMA, que se han apoderado de la atención del gran público en la actualidad.

Oyama fue capaz de completar su línea Shuhari a través de su estudio y experiencia, de igual forma que Jon Bluming hizo lo propio, muchos les consideraron herejes a la práctica “tradicional”, y sin embargo son claves fundamentales para el desarrollo presente de las artes marciales, llegando a altos niveles de eficiencia marcial y deportiva.

Claramente todas las referencias personales nombradas en este artículo siguieron procesos de Shuhari, para llegar a creaciones propias respetando tradicionalismos y rompiendo tradiciones.

Sin duda, para ello experimentaron fases de aprendizaje, experimentación, comprensión, asimilación, frustración, rechazo, reformulación, ajuste, inclusión, expectativa, iluminación, creación, formulación, divulgación y transmisión, (como mínimo) Creando en todos estos pasos un camino personal hacia una auto realización, que pasa por responderse a las preguntas clásicas “¿Quién soy?, ¿De dónde vengo? ¿A dónde voy?” y por supuesto “¿Dónde estoy”?

Cuestiones como conocer la posición propia en la vida, ya aparecen formuladas en tratados antiguos como el Bubishi, y la mejor comprobación a esta pregunta suele pasar por la experiencia.

Las artes marciales, con todas sus derivaciones, deben obligatoriamente tener un plano de experiencia real, sea cual sea su objetivo (que pueden ser varios) bien sea la realización, la defensa personal, la guerra o el combate deportivo.

Si el objetivo no se consuma de una manera realista, se pierde la esencia de la práctica y se convierte en un ritual anecdótico y muerto.

Reconocer los orígenes y evoluciones de la práctica, dan pistas sobre la identidad y el plano en el que cada uno puede desarrollar su aprendizaje, y con él, llegar a conclusiones sobre la eficiencia de la propia práctica, pues somos el resultado de un largo recorrido en el que surgieron ciertas necesidades para afrontar cuestiones reales.

Este conocimiento nos dará la pista de hasta dónde podemos llegar y qué debemos tener en cuenta en nuestra práctica para un objetivo concreto, y a su vez, saber si nosotros, o nuestra escuela tenemos ciertas carencias que podemos cubrir para resolver problemas contemporáneos a nosotros mismos.

Al ser seres sociales, somos producto de nuestra propia generación, que se establece durante nuestra infancia y juventud en base a la sociedad en que vivimos y a los procesos históricos globales en los que nos vemos inmersos.

En el tiempo comprendido entre la edad en que empezamos a ser conscientes del entorno de una manera abstracta, y la edad plena del comienzo de la edad adulta (entre los 8 y los 20 años aproximadamente) es cuando construimos, como individuos dentro de un grupo, nuestras principales herramientas de entendimiento del mundo y del tiempo en que nos ha tocado vivir. Durante toda nuestra vida tendemos a aplicar a la realidad de nuestro entorno, esta construcción social basada en el pensamiento colectivo, que es la generación de cada uno.

Por todo ello, alguien de mi generación versado en las artes marciales, no debería pensar tanto en integrarse en un estilo nuevo, como en incluirlo en un bagaje marcial más amplio.

La diferencia entre integración e inclusión, es un pensamiento propio del tiempo actual gestado por la generación que ha alumbrado este comienzo del milenio, en el que se aboga por primar la tolerancia hacia agentes externos.

En una experiencia integradora, se supone que un agente externo (sea cual sea) debe asumir una tradición o construcción nueva, con el fin de adaptarse a esa nueva situación física o filosófica, sin embargo, en una experiencia inclusiva, se trata de añadir los conceptos, costumbres, etc. a una situación personal que no desea rechazar lo que uno es en su origen.

El motivo por que me decanto por la inclusión en todas sus facetas, por encima de la integración, es mucho más claro si lo situamos en sus opuestos.

El antónimo de inclusión es exclusión, es decir apartar, mientras que el opuesto de la integración, es la desintegración, que en Castellano tiene una connotación terrible de desaparición.

En nuestra experiencia marcial, tanto como en nuestra situación social, no veo una necesidad de integración si no es deseada, sin embargo, debería existir un derecho de inclusión de cualquier situación, al igual que ocurre con las técnicas marciales.

El inmovilismo lleva al estancamiento, y el estancamiento a la frustración y la pérdida.

Aportar es la base de la evolución social positiva.

Integrar conlleva el riesgo de olvidar otros aportes positivos, mientras que incluir, supone una alianza de fuerzas, energías, estrategias o técnicas que nos permitirán una evolución, situándonos en referencias de localización de nuestro estadio actual, lo que nos permitirá abrir nuevas puertas para el futuro, pudiendo recoger, a su vez, experiencias del pasado.

Por ello considero un fracaso no saber dónde está cada uno… Y más en la época de Google maps 😉

Cuando pienso en una actitud “millennial” trasvasada al mundo del Karate, me es inevitable nombrar la figura de Bernard Creton y su método Karate Jutsu Kai.

Kaicho Bernard Creton no es generacionalmente un “Millenial”, pero su escuela, nacida a mediados de los años ochenta, sí lo es.

Se entiende que las características propias de la generación “Millennial” son la auto realización, innovación, emprendimiento, inclusión, capacidad multi tarea, preparación académica, método científico, gran nivel de exigencia en el desempeño y desarrollo tecnológico…

Tras estudiar y conocer personalmente la figura de este maestro y su trayectoria, se pueden entender bien las claves de su Karate, en torno al fin y comienzo del milenio.

El método es áltamente inclusivo de las distintas tendencias que se aúnan en la experiencia de su fundador.

Por una parte, Karate Jutsu Kai, se define como un desarrollo científico del Karate Kyokushin de Mas Oyama, con una aportación exógena procedente del la teoría filosófica – científica coreana del Triorigin, que conforma la explicación del sistema en base a la ciencia.

Por otra parte la escuela hace una revisión del Karate Shotokan anterior a la reforma de Nakayama, y del Goju Ryu de Okinawa, complementando la formación con técnicas de Judo, Kickboxing y Tai Chi Sujok. Además desarrolla un método propio de All Round Fighting, basado en la idea de Jon Bluming.

Esta nueva versión es la gran creación de su fundador, Kaicho Bernard Creton, 10º dan, en base a sus conocimientos y experiencias en todos estos terrenos.

Las aportaciones técnicas a una base de Kyokushin tradicionalista como la mía, que a su vez se complementan con Judo/Ju Jitsu, Kobudo y Qi Gong, fundamentalmente, hacen que al incluir el sistema en un método consolidado, se esté creando a su vez otra línea de trabajo cada vez más extensa, refinada e infinita, ofreciendo una gran variedad de posibilidades de trabajo.

Esta misma inclusión es propia de la tendencia que promovía entres sus estudiantes el propio Masutatsu Oyama.

Analizando a sus distintos discípulos, se llega a la conclusión que bajo una misma línea tradicionalista, abrió un sin fin de soluciones posibles a las diferentes sensibilidades de cada uno.

Por eso hay que entender que Kyokushin es más una forma de entender y de relacionarse con las artes marciales, es decir, una actitud, que un solo conjunto de técnicas.

Al identificarme plenamente como Kyokushin, también estoy adquiriendo un compromiso con su pasado y su desarrollo, ya que el estilo, por si solo, da las claves para ello.

Si tuviera que definir cual es mi arte marcial debería darle muchos nombres y apellidos para concretarlo (Karate Do Kyokushin Jutsu Budo Kai… o algo así) pero lo que me identifica es la forma y la actitud, muy por encima de la técnica de competición, e incluso de las diferentes materias a estudiar.

Esta inclusión en base a la filosofía del Budo, en su amplio espectro, es lo que se intenta albergar en una plataforma marcial como World Independent Budo Kai, un organismo con una tendencia ampliamente inclusiva de métodos relacionados con el Budo. Una agrupación propia del nuevo milenio, que nos invita a saber quiénes somos, de dónde venimos, a dónde vamos y dónde estamos: Budo Millennial.

Linaje WIBK Karate

 

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