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La UNESCO declara al Karate como la mejor formación para niños y jóvenes.

La UNESCO declara al Karate como la mejor formación para niños y jóvenes.

Este 2021, año en que el Karate se ha estrenado en los Juegos Olímpicos de Tokyo, también ha servido para que otras instituciones internacionales como la UNESCO, hayan reconocido la práctica del Karate como la mejor formación para niños y jóvenes, así como una práctica beneficionsa a cualquer edad.

Nota de prensa:

“La UNESCO ha declarado que la disciplina del KARATE es la mejor formación para niños y jóvenes de 4 a 21 años y como práctica regular a cualquier edad.
Permite una educación motora completa, reforzando todas sus posibilidades educativas y psicomotoras (espacio / tiempo, propioceptividad, lateralidad, lanzar, tirar, empujar, arrastrar, saltar, rodar, caer, coordinar, estimular la relación con otras personas (sociabilización), utilizando del juego y la lucha como un suplemento de la motricidad y con la introducción de la técnica y táctica deportiva, además de buscar una aptitud general ideal.
El COI (Comité Olímpico Internacional) lo considera uno de los deportes más completos y que promueve los valores de la amistad, participación, respeto y esfuerzo para mejorar”.

Hace unos años que algunos de los principales maestros de Karate de Okinawa se reunieron para conseguir el reconocimiento de su arte centenario como un Patrimonio Cultural Inmaterial, y no sólo lo han conseguido, sino que las diferentes instituciones mundiales han alabado la práctica en todos las edades, justificándose en las aptitudes mentales, físicas y sociales que procura en el practicante esta disciplina marcial, que a nivel deportivo a resultado ser la más completa según los entes internacionales del deporte y la educación.

https://okinawakarate-unesco.jp/

Video promocional del movimiento de reconocimiento del Karate como patrimonio cultural inmaterial de la UNESCO

Este reconocimiento, que hasta ahora poseía el Judo, termina de confirmar los beneficios de esta actividad que surge como parte de la cultura okinawense, convirtiéndose, ya en el siglo XIX, en un método educativo de la escuela pública y que en el siglo XX salta a Japón y al resto del mundo, con un espíritu educativo y formativo único.

Castillo de Shuri

Diferentes estudios a lo largo de los años, como el que hizo el Imperial College de Londres, demuestran que la práctica de las rutinas y ejercicios propios del Karate tradicional, ejercen una modificación beneficiosa a nivel físico, creando en el practicante una serie de conexiones neurológicas, que modifican la estructura cerebral, optimizando las capacidades físico técnicas de los practicantes. En concreto, según publicaba la revista Cerebral Cortex sobre el estudio del Imperial College de Londres dirigido por Ed Roberts:

“..La materia blanca del cerebro de los `cinturón negro´ se estructura de forma diferente a la del resto de los mortales...”

Los resultados revelaron que los karatecas experimentados golpeaban con más fuerza, sus movimientos estaban más sincronizados y mostraban diferencias acusadas en la estructura de la materia blanca del cerebro, en concreto en el cerebelo y en la corteza motora primaria, ambas zonas relacionadas con el control del movimiento...”

“…Los `cinturón negro´ de kárate son capaces de coordinar sus movimientos en un nivel muy superior al del resto… Esta capacidad parece estar relacionada con un ajuste fino de las conexiones neuronales en el cerebro, lo que les permite sincronizar los movimientos de brazos y tronco con mucha precisión…”.

El Karate Do es en la actualidad el arte marcial más popular del mundo, con más de 50 millones de practicantes en todos los continentes. La propia individualización de su práctica en niveles avanzados, ha supuesto en ocasiones un handicap a su reconocimiento por parte de instituciones, ya que existen una gran diversidad de estilos y ramificaciones técnicas, propias del propio proceso de exploración personal de los distintos maestros. Una vez aceptado que el Karate es un arte marcial múltiple y diverso, con infinidad de variaciones, es también más fácil aceptar que el espíritu único de cortesía y mejora personal, propio de su origen okinawense, hace de su práctica un excelente método educativo para la sociedad en la que vivimos. Un mundo tan diverso, como el propio arte marcial.

Los métodos de optimización del cuerpo mediante la técnica, son tan acusados como los que corresponden a la mejora del carácter de sus participantes, y al sentimiento positivo de su práctica.

 

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Ganbatte: Esfuerzo total, victoria completa

Ganbatte: Esfuerzo total, victoria completa

Un esfuerzo total, es una victoria completa

(Mahatma Gandhi)

M. Gandhi

¿Hasta qué punto puedes dar lo mejor de tí? ¿Eres capaz de concentrarte en lograr la perfección?,

¿Durante cuánto tiempo puedes soportar un esfuerzo prolongado sin quebrar tu espíritu?

En Japón existe el concepto Ganbaru, (頑張る) que quiere decir “trabajar muy duro y tenazmente en tiempos difíciles”, de donde viene la expresión de ánimo hacia la lucha Ganbatte!!, que se puede traducir como “¡lucha!”, pero también como “¡Haz tu mejor esfuerzo!”, “¡Permanece!, “¡No te rindas!” “mantén el enfoque”, “¡Adelante!”, así como “buena suerte”, “difícil”…

GANBATTE!!

Ganbaru se centra en la importancia de terminar una tarea y no detenerse hasta alcanzar el objetivo.

El esfuerzo continuo para superar los obstáculos (incluso si no se tiene éxito) es un concepto muy importante en Japón.

Ganbaru se trata de un proceso activo de participación en algo concreto, mientras que existe otro concepto, propio del Budismo Zen, familiarizado con éste, que se entiende como una actitud hacia la vida; Gaman 我慢 “soportar lo aparentemente insoportable con paciencia y dignidad”.

Gaman-tsuyoi, 我慢強いque añade tsuyoi (“fuerza”), significa “sufrir lo insufrible”, o “tener una gran capacidad de resistencia estoica”.

Gaman se traduce generalmente como “perseverancia”, “paciencia”, “tolerancia”, o “abnegación”, y se describe como una costumbre que significa “actuar lo mejor que uno pueda en tiempos de adversidad y mantener el autocontrol y la disciplina”.

Con este concepto de Gaman, se reconoce en psicoanálisis la actitud cívica de los japoneses en las grandes crisis de su historia, así como su comportamiento ante las catástrofes de la naturaleza, cuando todos colaboran en la reconstrucción, sin contemplar la idea de realizar saqueos o robos.

Mostrar gaman es visto como un signo de madurez y fuerza. Mantener en silencio los asuntos personales, problemas y quejas, demuestra fuerza y buena educación, pues los demás podrían tener problemas mayores. Si una persona fuera a recibir ayuda de otra, debería mostrarse humilde, sin pedir más ayuda que la necesaria, ni expresar ninguna preocupación.

En Kyokushin, nuestro concepto Osu!, proveniente de la expresión Osu no seishin, Espíritu de la Perseverancia, recoge los conceptos activos y pasivos antes nombrados.

Osu! Al ser usado como saludo, identifica a los participantes del estilo dentro de una misma filosofía de perseverar bajo presión. Así mismo, como sujeto activo de la acción, sirve como anclaje hacia un espíritu de superación y resistencia personal, mediante un método de programación neurolingüística.

Este método consiste en elevar una expresión -En este caso Osu!– a la categoría de recurso de activación personal y grupal, ante una explicación, de cara mantener la atención, y ante un reto o adversidad, con el fin de que la costumbre sitúe al practicante en la acción con la predisposición deseable para ello.

OSU

El cerebro almacena información en redes neuronales que se conectan con las partes que controlan el movimiento, como el del habla, y las sensaciones internas y externas, como el sonido. El aprendizaje de información o una habilidad ocurre cuando se establecen nuevas conexiones y se fortalecen las que ya existen.

PNL son las siglas de la pseudo ciencia llamada Programación Neuro Lingüística

Por este proceso se considera que la práctica continuada del kata ayuda a los karatekas a generar una red neuronal particularmente eficiente, en términos esotéricos, podemos hablar de Mushin (mente no mente, actuar eficientemente de forma natural sin pensamiento previo) Asimismo este condicionamiento, se da de igual manera con la costumbre de la voz OSU!, que suele ir acompañada del movimiento de cruce de brazos y tensión de los puños.

El movimiento estandarizado, conlleva una leve reverencia, que recuerda al practicante la cortesía y la humildad que requiere un esfuerzo completo.

La elegancia de la cortesía no tiene por qué ser cómoda. La elegancia tiene una parte de sacrificio personal para satisfacer la visión del receptor.

Ante un comportamiento elegante, el receptor se siente alagado a la vez que genera respeto y aprecio por la persona elegante.

Las costumbres y comportamientos corteses propios del Budo Karate, como la ropa adecuada de entrenamiento (dogi), el saludo en forma de reverencia, el aguante físico en posición erguida después de una situación de estrés físico y mental, etc. crean unos hábitos de disciplina y rectitud por los cuales es posible poder ser reconocido como budoka, y además podrán ser extrapolados al combate en situación de adversidad.

Sin humildad, no es posible hacer un esfuerzo completo, incluso aceptando la propia muerte en el intento.

Salir del confort personal es propio de un entrenamiento efectivo.

Ser capaz de someterse a las instrucciones soportando frío, calor, sed, cansancio, sin llegar a doblegarse, creará un espíritu de perseverancia inquebrantable en momentos de estrés.

En resumen, los rituales propios de la práctica marcial, lejos de ser ceremonias obsoletas, son parte del entrenamiento espiritual del budoka. Entendiendo que el mundo espiritual en artes marciales, está relacionado con las emociones a las que se puede aferrar durante las crisis.

El budoka normaliza la humildad, cortesía, respeto, esfuerzo diario, disciplina, etc. como una parte normal de su rutina de entrenamiento, ya que no se trata de mejorar tan solo sus marcas deportivas, sino de mejorar su carácter a través de la vía marcial.

GANBATTE KUDASAE!!!

OSU!!!

 

ARTES MARCIALES: COMBATIR LA PRESIÓN

ARTES MARCIALES: COMBATIR LA PRESIÓN

En el contexto de una cena con amigos, surgió el tema de la presión intrínseca en la competición deportiva. Hubo quien dijo, que no es lo mismo prepararse para una competición, que entrenar sin ese objetivo.

Ciertamente, una de las motivaciones por las que en artes marciales se han desarrollado sistemas deportivos de competición, es simular, en un ambiente controlado por reglas, sensaciones de estrés que se acerquen a una lucha real.

Final Open Internacional de Portugal Kyokushinkai IKO1

Sin embargo, las artes marciales son hoy en día un reconocido sistema para afrontar el estrés mediante su práctica. El hecho, es que durante el entrenamiento y las pruebas específicas (entrenamientos especiales, exámenes, pruebas de resistencia, competiciones…) se llegan a límites de intensidad, tanto físicos, como psicológicos, que nos pretenden situar por encima del estrés propios de una situación real.

Tan solo con un entrenamiento superior a la realidad, conseguiremos la eficacia.

Si una confrontación real puede ser más angustiante que una controlada, suele deberse a la incertidumbre.

De hecho, para un competidor experimentado, no son iguales las sensaciones en su primer campeonato, donde su incertidumbre es mayor, que cuando ya ha generado una cierta costumbre a ese medio.

En artes marciales se trabaja sobre el aspecto marcial FUDOSHIN, que se traduce como mente inamovible. Se trata de una especie de estoicismo propio del carácter oriental, que acepta la situación tal y como es, guiado por una voluntad de desempeño específica hacia ese objetivo.

Fudoshin

En ocasiones Fudoshin puede parecer una simple represión de emociones, y quizá con el tiempo pueda ser erróneo mantener este tipo de actitudes represivas. En otras ocasiones, esta voluntad de realizar algo con ahínco, puede confundirse con ira, sin embargo, la ira nos llevará al descontrol, y Fudoshin es un espíritu sosegado a la vez que activo.

En términos occidentales, hablamos de dos tipos de estrés: Distrés y Eustrés.

-Distrés, o estrés negativo, que se presenta con sentimientos de angustia, melancolía, fatiga, tristeza, bloqueo, desesperanza… y puede volverse crónico o al menos tardar mucho en desaparecer.

-Eustrés: Es el estrés beneficioso que procura actividad a nuestro sistema fisio- psicológico, es previo a la acción y está motivado por el deseo de obtener algo.

Ambos se deben controlar, con el objetivo de no caer en el desánimo; en el caso del distrés, y para no perder el control de la situación, debido a un entusiasmo excesivo, en relación al eustrés.

Mokuso

El entrenamiento con ejercicio físico regular, junto con los sistemas respiratorios propios de las artes marciales, sumado a un sentimiento positivo por haber alcanzado pequeñas metas tras cada sesión, ayudará a fortalecer Fudoshin en el practicante, creando a través de la repetición de rutinas, respuestas que se automatizan, disminuyendo así el principio de incertidumbre en una situación estresante.

En este punto el lector, puede plantearse la cuestión de “¿Qué pasa con esos días en que voy a entrenar y no me sale nada?”

La respuesta en relación a la mente inamovible de permanente conquista personal, que es Fudoshin, es: “¡Al menos has ido a entrenar!” y si además se es consciente de que se ha realizado un esfuerzo (cada uno en su propia proporción) se es merecedor de una recompensa personal en forma de sentimiento positivo.

En cuanto a la presión en la competición, es indudable que cualquier campeonato exige una serie de responsabilidades e incógnitas, que nos sitúan en altos niveles de estrés. Sin embargo, una práctica marcial seria, aunque no posea sistemas de competición, o teniéndolas, que el practicante no opte por ellas, mantiene unos niveles de mejora personal individual, con los que se puede trabajar para familiarizarse con la regulación del estrés.

Open internacional de Madrid

Ejemplos evidentes son los exámenes de grado, las demostraciones públicas, pruebas de resistencia como Kangeiko (entrenamiento de frío), Suchogeiko (entrenamiento de calor), pruebas especiales como tameshi wari, (rompimientos), tameshi kiri (cortes), series de combate como Goju nin kumite o Hiaku nin kumite (combate de los 50 o de los 100 hombres) o derivados, cursos y seminarios o entrenamientos privados con un maestro, así como la propia auto exigencia durante la práctica, frente al espejo, o en vídeo.

Senpai J. Egidua entrenando en solitario bajo la atenta mirada de Kaicho Bernard Creton, 10º dan

No conozco a ningún experto en artes marciales que no tenga un alto nivel de presión con su mejora en el entrenamiento, o con el mantenimiento de sus capacidades.

Que exista presión, no quiere decir que el practicante no la pueda controlar transformándola en responsabilidad. Si no hubiera cierta presión por conseguir un resultado, tampoco habría un sentimiento positivo por haberlo logrado, y no se entendería la pasión por la practica marcial.

A diferencia de otras prácticas deportivas y juegos, que se basan en la competición, y en los que el entrenamiento está totalmente enfocado a este desempeño, la principal práctica del artista marcial es el propio entrenamiento, puesto que nuestro objetivo es desarrollarnos a niveles físicos, mentales y espirituales a través de la práctica del camino marcial. Si con suerte, jamás se llega a tener que utilizar la violencia en una situación real, que es el objetivo sobre el que se estudia y entrena, será un éxito completo, a pesar de la aparente contradicción.

Ludus SIPR Dojo

En ocasiones hay competidores de sistemas deportivos propios de las artes marciales, que se dejan llevar por situaciones de distrés ante la competición. Sería interesante analizar sus rutinas de entrenamiento, y ver en qué punto de este han abandonado la práctica marcial, para dedicarse plenamente a la práctica deportiva, o cuánta práctica marcial ritual aplican, o han dejado de aplicar en su entrenamiento diario, sufriendo consecuentemente las mismas dificultades que un deportista de una práctica no marcial o no ritualista.

Un budoka puede sucumbir a un estrés negativo, por supuesto, al igual que a un mecánico, se le puede averiar el coche. Pero ambos tienen experiencias y herramientas a su alcance para solucionarlo.

En cuanto al control de las emociones para el cultivo de Fudoshin, tanto positivas, como negativas, suele pasar por retrasar a voluntad la auto respuesta, y más aun, la recompensa en emociones positivas.

Es decir, el hecho de no expresar victorismo ante un triunfo, hará que seamos capaces de relativizar nuestro logro, comprendiendo posteriormente mucho mejor una situación en la que experimentemos fracaso.

Por otra parte, la celebración tras conseguir una buena técnica en un combate, hará que descuidemos nuestra capacidad defensiva, disminuyendo nuestra atención.

También al obtener un pequeño logro deseado, experimentamos un deseo pasional de repetir de manera inmediata una forma concreta que tras muchos intentos nos ha llegado a salir correctamente. Este descontrol de la emoción hará que se retrase la repetición de este logro, ya que la técnica necesita un control conjunto de la mente y el cuerpo.

Ambas emociones – ira y euforia- provocan que la mente se enturbie. Y una laguna sólo refleja el paisaje cuando está en calma.

El poder de una expresión sonriente, sosegada y serena, es un poderoso aliado en el momento previo a una prueba.

La recomendación para los competidores de deportes de contacto, es que no abandonen la práctica marcial, pues en ella encontrarán su propia esencia y las respuestas a sus emociones elementales.

Tal y como enuncia el tratado clásico sobre artes marciales “Bubishi” en sus leyes sobre sabiduría:

Sé fiel a tu práctica”.

 

BURN OUT DEPORTIVO Y LA AUSENCIA DE DO

BURN OUT DEPORTIVO Y LA AUSENCIA DE DO

Tras treinta y tres años de práctica continuada de las artes marciales, he visto como muchos de mis compañeros y estudiantes se han ido quedando en el camino, abandonando la práctica, algunos de ellos de gran talento y rendimiento, y por supuesto por diferentes motivos: Académicos, diferentes intereses deportivos, laborales, familiares…

En aquellos que se habían dedicado a la competición, era común detectar signos de BURN OUT, que es una expresión inglesa, que se puede traducir libremente al castellano, como “fuera por estar quemado”.

En la competición deportiva existe el riesgo de que se den algunas condiciones comunes que superan física y mentalmente al competidor, sobre todo al de gran desempeño, relacionadas con distintos aspectos, tanto internos, como externos. El centro de psicología UPAD de Madrid, agrupa estas dificultades en los siguientes problemas que se observan en deportistas que sufren el síndrome de Burn Out:

-Problemas físicos: Propensión a las lesiones (sobretodo antes de los torneos), dolores musculares y articulares, problemas alimenticios, como pérdida de apetito o sobre alimentación por ansiedad, dificultades respiratorias, incremento de la presión sanguínea y mayor ritmo cardiaco durante el descanso.

-Problemas de tipo Inmunológico: Caracterizados por una bajada de las defensas, que provoca vulnerabilidad ante las infecciones, muchas veces relacionadas con infecciones de tipo respiratorio y gastrointestinal.

-Problemas de tipo Bioquímico: Aumento del cortisol, serotonina, adrenalina y de los ácidos grasos en el plasma. Disminución del glucógeno muscular de la hemoglobina, hierro y ferritina.

-Problemas Psicológicos, tales como alteraciones del estado de ánimo, ansiedad, irritabilidad, sensación de cansancio, somnolencia o letargo, baja autoestima, falta de concentración y confianza, trastornos del sueño, pérdida de la lívido, aumento del diálogo interno negativo y pensamientos negativos.

Este conglomerado de síntomas afectan a la motivación, que es básica para iniciar, guiar y mantener la conducta deportiva.

Los motivos que conducen a esta situación de “estar quemados” se pueden agrupar a su vez en sobre entrenamiento, presiones externas y sensación de estancamiento,  incluso en varias o todas ellas a la vez.

Las recomendaciones de los profesionales para evitar este tipo de dificultades que nos llevan a los efectos anteriormente expuestos, son marcarse objetivos a corto plazo, con el fin de auto regularse y potenciar la motivación.

Además de esto, el rendimiento deportivo está tradicionalmente marcado por tres pilares fundamentales:

-Entrenamiento

-Alimentación

-Descanso

No obstante, en esta numeración clásica, nos olvidamos de un factor tan determinante como los tres anteriores: La satisfacción.

Sandra Sánchez, Campeona Olímpica de Karate

El sentimiento positivo en la actividad diaria es algo básico, y que el entrenador deportivo debe vigilar en sus competidores. Aun llegando a límites de sufrimiento y sacrificio personal, o a respuestas de negativas en las marcas, estos serán sobre llevados de mejor manera, si el competidor o participante, disfruta de su práctica y recibe una retro alimentación positiva y validadora de su esfuerzo, tanto por su propio punto de vista, como por parte de su equipo, conformado por su entrenador y sus compañeros de práctica, así como por su entorno social inmediato.

Esto no significa que no haya que definir las marcas en base a su rendimiento, y apuntarlo en caso de que no sea el adecuado. No se trata de que a un competidor se le falsifique la realidad de sus logros, pero sí que se valide su esfuerzo, se refuerce mediante recompensas ajustadas de atención y mérito y que se sienta parte de un grupo con un objetivo común.

Ludus SIPR Dojo

Por otra parte, la práctica deportiva, con toda su auto exigencia, se invalida si el rendimiento está sujeto tan sólo a ser mejor que otro practicante o adversario: El objetivo real de la práctica saludable no es la obsesión con superar a otra persona, sino a uno mismo.

El objetivo deseable es ser mejor de lo que era ayer.

No obstante esta frase también conlleva una trampa. Y es que hay que comprender la relatividad de lo que significa “ser mejor”.

Con la propia maduración, y pase de los años, el practicante no será mejor en ciertas capacidades físicas, que irá perdiendo inevitablemente con el paso de los años, pero podrá seguir mejorando su técnica y capacidad para crear estrategias eficientes con el fin de seguir disfrutando de su práctica.

Por otra parte, las Artes Marciales, que no son en sí un deporte, sino una práctica mitad física, mitad mental y espiritual, precisamente ganan en profundidad con el paso del tiempo y a través de la práctica continuada.

En nuestra práctica, la competición sólo es la punta del iceberg.

Un golpe en un kata de un maestro con setenta años de práctica y estudio, deja de ser un elemento puramente físico y técnico, para ser una proyección de tipo intelectual de su propio espíritu, y de la pura esencia de la técnica. Se trata de una abstracción artística.

Un artista marcial, debe comenzar sus años de entrenamiento con duros y rígidos patrones de entrenamiento físico regulado, hasta captar la esencia del movimiento e identificarse con la forma a niveles meta físicos.

Tal como se hace en la caligrafía kanji, existe una forma estandarizada y un nivel avanzado en el que cada practicante experto crea su propia interpretación del kanji. En términos occidentales, es similar a la firma, en que los caracteres de la caligrafía de nuestro nombre se distorsionan y dejan paso a nuestra esencia personal, por encima del convencionalismo gramático.

Evolución de la escritura kanji.

En los practicantes de Karate, que abandonan su estudio debido a diferentes situaciones, entre las que reina el burn out, al cabo de los años sienten inevitablemente una sensación de vacío, ya que al tender al término absoluto, al abandonar la competición o el entrenamiento regular, también abandonan por total la práctica marcial. Su cuerpo, mente y espíritu reclaman los patrones de  movimiento a los que se han acostumbrado y al cabo de un tiempo, la sensación de vacío existencial, se manifiesta en la mente del antiguo practicante.

Muchos se dan cuenta que al abandonar el Karate, también han abandonado el Do, el camino espiritual del que se han nutrido durante mucho tiempo, y les invade la nostalgia. Cuando tratan de regresar se encuentran que no pueden compararse con su estado físico del pasado, y les vienen sensaciones de frustración y nostalgia.

La cura a estos males viene dada por la humildad en la práctica y el espíritu de Shoshin, o corazón del eterno principiante.

Y por supuesto, la práctica continuada de las tradiciones técnicas y filosóficas de la escuela, como el kata.

Si el practicante conserva su kata, nunca estará solo, el dojo irá con él. (Dojo; Lugar de seguimiento de la vía espiritual)

Además las artes marciales, en toda su extensión, están diseñadas para compensar los opuestos (Yin y Yang) Duro y suave, interno y externo…

Un practicante joven tiende a enfocarse en la práctica dura del arte, despreciando aspectos internos y suaves de la práctica, que son las claves para la salud y la larga vida.

Pasar de una práctica dura a una interna y suave puede ser frustrante por los sentimientos emocionales del practicante, por eso es conveniente compensarlos a lo largo de toda la vida. Y tal como apunta la teoría Triorigin, nuestra vida debe bañarse en el poder de la sonrisa y el sentimiento positivo, que permitirá seguir la vía del Do (camino espiritual), incluso cuando tan sólo podamos seguir su esencia.

Do
 

KARATE Y LA GENERACIÓN DE CRISTAL

KARATE Y LA GENERACIÓN DE CRISTAL

Por petición de mi estudiante y colaboradora, Sensei Erika Ciudad, coordinadora infantil del dojo, el artículo de hoy está dedicado a la denominada Generación de Cristal.

Sensei Erika, lleva años trabajando como instructora infantil de Karate, con grandes éxitos deportivos, además de trabajar como integradora social, en proyectos relacionados con el menor y la familia, por lo que su visión sobre la problemática de esta generación es de un notable valor.

“Generación de Cristal” es un término acuñado por la psicóloga española Monserrat Nebrera, para identificar a nuestra juventud actual, normalmente nacidos a partir del año 2000 y que se caracterizan por ser hijos de la llamada Generación X (nacidos en los años 70 y comienzos de los 80) quienes compensan, con un particular sentido del cuidado a sus hijos, las carencias y dificultades que ellos mismos sufrieron durante su infancia, producto de las circunstancias sociales que les dieron cierta sensación de abandono familiar, por la incorporación al trabajo de sus madres, y una serie de necesidades de ocio descubiertas debido a las restricciones económicas en que se criaron, al mismo tiempo que sufrían un bombardeo de publicidad, que procuraba crear nuevas necesidades sobre ellos, diferentes a las de sus antecesores.

Esta generación de padres, más intensamente expuesta a una sobre información respecto a los múltiples peligros relacionados con una mala educación, llegan a crear burbujas a modo de mundos disociados de la realidad, en que los niños crecen desarrollando las cualidades propias de esta generación:

-Fragilidad de carácter

-Falta de tolerancia a la crítica

-Rápida frustración

-Inestabilidad emocional

-Inseguridad

-Adicción tecnológica, en especial a las redes sociales.

-Victimización

-Aburrimiento

-Sensibilidad a la depresión y la ansiedad

Tal como lo ve Sensei E.Ciudad, las nuevas familias se desviven para que sus hijos no sufran, fracasen, se estresen… cubriendo incesantemente sus necesidades y promoviendo en ellos que sean sujetos pasivos, que finalmente pierdan su capacidad de soñar, motivarse y tengan baja auto estima.

La sobreprotección no deja de ser una forma de maltrato infantil.

Por otra parte, la necesidad de vivir en las redes sociales, tiene como consecuencia la creación de un mundo irreal donde sólo existen vidas perfectas, y emociones positivas.

En efecto la geometría Euclidiana, sólo estuvo en la mente de Euclides; observando la realidad, no existen las figuras geométricas perfectas en la naturaleza, tan sólo son proyecciones de nuestro cerebro por una distorsión de la imagen.

Aceptar la vida como es, sin oponerse a las imperfecciones, es reconocer la belleza natural y el justo orden de las cosas.

“Wabi-Sabi es aquella belleza imperfecta, impermanente e incompleta. Algunas características de la estética wabi-sabi son la asimetría, aspereza, sencillez o ingenuidad, modestia e intimidad, y sugiere además un proceso natural.

El wabi-sabi ocupa la misma posición en la estética japonesa que en Occidente ocupan los ideales griegos de belleza y perfección.”

(Leonard Koren)

La filosofía oriental, está profundamente marcada por la leyenda del primer Buda, Siddharta Gautama, quien fue un príncipe indio al que su padre hizo criar en un jardín donde no existía el sufrimiento, ni la vejez, ni la muerte. Tras tener ciertas evidencias del mundo real, el joven Siddharta, escapa del palacio y se encuentra de frente con la realidad en la que la enfermedad, la vejez y la muerte le rodean a cada paso. Esta fuerte impresión le hace reflexionar, y a través de la meditación llega al Nirvana.

En este relato, el padre de Siddharta, se presenta como un carcelero, a pesar de haber construido un paraíso artificial por amor a su hijo, para evitarle el sufrimiento. Pero es el fracaso el que nos sirve de guía, para poder soportar las frustraciones que tendremos inevitablemente que sufrir a lo largo de nuestra vida.

Una tendencia deportiva en la actualidad es la falta de comprensión de la frase “lo importante es participar” y en base a ello, se considera positivo que, independientemente del esfuerzo, todos los participantes de una competición obtengan una medalla. Lo mismo el niño que se ha entrenado y se ha arriesgado a exponerse (puesto que el esfuerzo personal es una exposición ante uno mimo y en ocasiones ante los demás), que el que ha ido obligado para que no pase el día en la cama.

Las motivaciones ni se compran, ni se venden, se crean gracias a la ilusión y los objetivos.

En la filosofía de Kyokushin, el emblema, extraído de la primera forma del kata Kanku Dai, las secciones laterales más anchas representan el poder, y las más estrechas, los objetivos a conseguir, la ambición. El círculo interno es la profundidad y el externo, es la continuidad y la acción circular: Esfuerzo, ambición, profundidad y continuidad, son las claves de nuestro Karate.

Por otra parte, el lema del estilo es ojos altos, cabeza baja, boca cerrada y buen corazón, representando las metas a conquistar, humildad, respeto y el amor por los semejantes, comenzando por los padres.

Conseguir un estudiante que se muestre respetuoso, a la vez que ambicioso con sus objetivos, que sea capaz de esforzarse al máximo, mientras se preocupa por sus semejantes y cuida su hogar y su entorno, es un reto que comienza por romper esas burbujas de bienestar, que nos alejan del orden natural de la vida.

Soñar e ilusionarse, y crear mundos personales, es algo positivo y legítimo, siempre que esos mundos estén en este, y sean capaces de respetar y convivir con los demás planos y proyecciones de nuestros semejantes. Un mundo egoísta y libre de responsabilidad, es un camino hacia la extinción.

Los profesores de Karate no debemos caer en las mismas contradicciones naturales que las familias representadas en este artículo. Esto no tiene que ver con la crueldad en el trato. De hecho el trato positivo, motivador y empático, capaz de validar los pequeños logros, es algo positivo para el crecimiento. Como también lo es la exigencia y la firmeza en valores importantes, propios de nuestra práctica, sobre todo relacionados con el respeto, la abnegación y el esfuerzo personal y colectivo.

Por otra parte, los padres tienen también una función importante en el proceso de preparación de sus hijos. Para ellos, en Ludus SIPR Dojo, tenemos un decálogo que damos a los padres de cara a las competiciones.

DECÁLOGO DE COMPORTAMIENTO PARENTAL LUDUS SIPR DOJO

  1. Inculcad a vuestros hijos una educación basada en el respeto a los principios éticos deportivos, que les harán ser mejores personas y deportistas.
  2. No les exijáis más de lo que pueden dar, ni les comparéis. Con ello sólo se consigue disminuir su autoestima y fomentar la ineptitud.
  3. Estimuladles pero no les sobrevaloréis, se creerían perfectos e incapaces de perfeccionarse. También tienen limitaciones y tiempo para mejorar.
  4. El hecho de que sean vuestros hijos no equivale a que tengan la razón; hacédselo ver.
  5. Tratadles respetuosamente. Será la manifestación de vuestro aprecio. 
  6. No proyectéis en ellos vuestras frustraciones ni aspiraciones insatisfechas.
  7. Vuestra labor en la competición puede ser animarles, pero no gritarles, ni darles órdenes.
  8. Respetad el trabajo del entrenador y sus decisiones.
  9. Sed los primeros en respetar las decisiones arbitrales, para que ellos las respeten.
  10. Mostraos siempre correctos en vuestra actitud y vocabulario.

 Tened en cuenta también que:

– Si demuestras respeto a todas las personas participantes en el evento deportivo, tu hijo hará lo mismo, especialmente al árbitro, recuerda que es un deportista y un artista marcial como ellos y como tal merece respeto, que vuestras frustraciones no vayan desviadas a él.

– Enséñale a rechazar cualquier uso de la violencia o de comportamiento incorrecto. El Karate es para disfrutar, no para crear malos hábitos. Al terminar la competición valora lo realmente importante, es decir, la mejora personal y colectiva, sin importar el resultado. No por ganar lo has hecho muy bien o por perder, mal.

– Y sobre todo, no olvides: TUS ACCIONES SON UN MODELO A IMITAR POR TUS HIJOS. DALES EJEMPLO.

 
 

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Artes Marciales Low Cost y la alquimia del Karate

Artes Marciales Low Cost y la alquimia del Karate

El siglo XXI es la era del “low cost”; el bajo coste económico, la edición de bolsillo y baja calidad de los productos que antes estaban reservados al lujo: El bienestar de bazar.

Ahora se puede viajar a bajo precio y obtener productos antes reservados para altos poderes adquisitivos, a cambio de renunciar al confort o a la garantía de durabilidad. Vivimos en la plenitud y aceptación de la obsolescencia programada. Los bienes de consumo tienen una duración limitada para generar mayor consumismo.

Somos beneficiarios del auto servicio, renunciando al trato de venta de profesionales entendidos, especializados y preparados para ello. Incluso vemos como retrógrada la atención adecuada y personalizada, y se reserva tan sólo a los altos poderes adquisitivos. Ahora todos podemos disfrutar de servicios y bienes como los ricos… Igual que ellos pero a lo “cutre”.

Nos hipotecamos para pagar unas vacaciones, en las que durante unos días, podemos vivir como nos gustaría vivir el resto del año. Preferimos asomarnos al lujo, que invertir nuestro tiempo y esfuerzo en conseguir una vida sostenible, estable y de calidad.

Esta misma filosofía se lleva a la formación. ¿Qué me puede dar beneficios a corto plazo? ¿Cómo puedo hacer lo mismo que aquella persona del escaparate?

El deportista de élite que ha conseguido un gran desempeño en su deporte, al igual que el empresario de éxito, muestra su vida una vez que ha pasado por los diferentes estadios de sacrificio personal.

Vemos a determinado hombre de negocios bajando de su jet privado, pero no nos lo queremos imaginar montando su primer negocio en el trastero de la casa de sus padres. Nos interesa saber dónde pasa sus vacaciones y nos gustaría pasarlas igual, pero no podemos ver qué es lo que hace hasta llegar a esa playa a descansar.

No vemos las horas de disciplina, austeridad y sacrificio personal hasta llegar a los objetivos profesionales, artísticos o deportivos del producto final.

En las Artes Marciales y deportes de contacto profesionales, admiramos el momento del combate, la promoción del espectáculo y la bolsa obtenida, pero no terminamos de ver el proceso de llegada a la cima.

Queremos tener la definición técnica de un artista marcial, sin haber pasado por las sesiones de tecnificación que ha hecho. Deseamos sus aptitudes físicas sin tener en cuenta el proceso de habilitación de su cuerpo, admiramos su esfuerzo, sin tener en cuenta los periodos de formación de su carácter y disciplina, con sus privaciones, limitaciones, frustraciones y reajustes de su entrenamiento y de su  propia vida.

El “low cost” también se acaba pagando: Lo barato sale caro.

Esto, por supuesto, no lo digo tan solo en términos económicos. Ya que el precio, tiende a ser un convencionalismo social, y en muchas ocasiones, en nuestro arco cultural, un falso certificado de calidad: Cuanto más cueste mejor será. Sin embargo el valor no siempre está relacionado con el precio.

Cuando las artes marciales se han mantenido durante cientos, e incluso miles de años, como procesos de transformación del cuerpo y el carácter, para modificar al individuo en algo nuevo y perfecto, con métodos de larga duración e individualización ¿quién puede creer que debido a una moda, alguien que ha aprendido algunos trucos por un tiempo limitado y breve, puede estar a la altura de un artista marcial preparado?

Incluso pudiendo conseguir en un corto periodo cierta habilidad y destreza, el proceso transformador del carácter del practicante, sólo se consigue con el entrenamiento prolongado, ininterrumpido y disciplinado del practicante.

Desarrollar las destrezas mentales del artista marcial, es superior a dominar algunas técnicas y poseer ciertas habilidades físicas, que se irán perdiendo con el tiempo.

Los espíritus deseables del budoka, tan solo se desarrollan a través del tiempo, práctica y mentalización del propio proceso: Shoshin (predisposición), Zanshin (alerta), Fudoshin (estoicismo), Mushin (reacción natural) y Senshin (iluminación) sólo se consiguen a través de de Osu no Seishin (perseverancia).

Aquello que se aprende despacio, se aprende para siempre.

El instructor en artes marciales, no es un monitor deportivo, ni un amenizador para los más jóvenes. Es un mentor y transmisor de una ciencia ancestral, con las claves de la técnica moderna, además de un reflejo de una sociedad que parece que se aleja en la utopía. Una sociedad en la que se premia el esfuerzo, en que la ponderación social, se obtiene con méritos virtuosos, y donde el esfuerzo y la constancia educan con el ejemplo.

El profesor de Artes Marciales es como el antiguo artesano que moldea o fragua una pieza de auténtico valor personal y social, y por eso ha sido tradicionalmente respetado, tanto como un alquimista, que es capaz de transmutar la materia mundana en oro, con métodos reservados al iniciado que se entrega al estudio y la práctica.

En la fragua del dojo, el martillo del herrero es sustituido por la disciplina, el yunque por el respeto, el fuego donde se forja es la intensidad del entrenamiento y el agua donde se enfría es la atención del sensei, de cuya habilidad irán saliendo herramientas de mayor o menor calidad, en base a la materia prima y al tiempo de forja. Incluso con una materia prima poco atractiva, si la voluntad del herrero es buscar la perfección, será capaz de ver y extraer el espíritu de katana que se puede llegar a refinar con el esfuerzo y el arte adecuados.

Cada uno evolucionará a su ritmo, reclamando la atención que precise. Con el riesgo de que un material fácilmente moldeable en un principio, puede llegar a labrarse menos, por considerar que la pieza es ya demasiado bella, mientras que la que recibe más y más pliegues y golpes de martillo, podrá superarla en eficiencia debido a la constancia en la herrería.

Cuando la voluntad es la adecuada, el Karate puede ser el proceso alquímico para convertir la piedra de hierro bruto, en una joya de oro.

Cuestión de satisfacción personal, dedicación y esfuerzo, que serán multiplicadas gracias a la actitud adecuada en el desempeño, que blinda estas cualidades en base a disciplina y respeto.

 

El desmitificador 2ª parte. Los grados 10/10

El desmitificador 2ª parte. Los grados 10/10

A raíz de la masificación de las artes marciales, de su descontrol y de las falsificaciones de los grados “dan” se han creado malentendidos y falsos mitos tanto en contra, como a favor de un sistema que debiera guiarse, según las diferentes escuelas, por unos patrones clarificados previamente en cuanto a su uso y concesión, y que de hecho, en la mayoría de las grandes escuelas, han sido ideados por sus fundadores.

Algunas de las tradiciones respecto al sistema “Dan” corresponden a la tradición marcial y a la costumbre, y otras a cuestiones de tipo político y económico. Sin embargo, no todos los estilos, ni todas las federaciones de estilos marciales, poseen los mismos parámetros para otorgar y usar estos grados, ni sus niveles son comparables entre sí.

A continuación cuestionaré y desmitificaré 10 enunciados en referencia a los grados.

1.- ¿EL CINTURÓN SÓLO SIRVE PARA SUJETARSE LOS PANTALONES?

En la película Karate Kid, Daniel Larusso le pregunta a su mentor el Sr. Miyagi por el grado de su cinturón, y éste le indica que en el cinturón no radica el Karate, y que sólo sirve para sujetarse el pantalón. En otra escena de la película, Miyagi debe robar un cinturón negro para que su estudiante pueda participar en un campeonato.

A pesar de la gran promoción que hizo la película Karate Kid en los años 80, hubo frases que hicieron daño al arte marcial.

No es cierto que los cinturones no sirvan para nada. De hecho, si tantos sistemas se acogieron al sistema Kyu/ Dan de Jigoro Kano, fue porque era y es, una forma eficiente de sistematizar la enseñanza y el nivel de conocimiento de practicantes e instructores.

Este sistema de nivel de maestría en un arte, viene a su vez del juego del Go, donde los practicantes son catalogados según su destreza y conocimiento de estrategias.

Enunciar que el cinturón sólo sirve para sujetarse el pantalón es falso, y no solo porque en artes marciales los cinturones no suelen sujetar ningún pantalón.

Gracias al sistema de grados, podemos dividir la clase en nivel de conocimiento, para que cada uno pueda ir progresando teniendo en cuenta sus habilidades adquiridas, y no sus aptitudes físicas, ya que estas pueden variar dependiendo de cada individuo.

En artes como Kyokushin, por norma general, el programa de grados físico-técnico acaba con el 4º dan, y a partir de entonces se comienzan a valorar otras aptitudes del practicante relacionadas con la maestría en el arte.

Y esto nos lleva a la segunda reflexión.

2.- ¿A PARTIR DEL 5º DAN TODOS LOS GRADOS SON POLÍTICA?

En Kyokushin, a diferencia de otros estilos, cada dan se marca con una franja dorada, en cada ocasión se debe cambiar el cinturón, y desgastarlo nuevamente como el primero.

No pretendo decir que no haya grupos que concedan los grados en base a cuestiones políticas, ya que incluso hay quien en sus grupos reserva ciertos grados para representantes nacionales o internacionales, sin embargo, no es ese el objetivo general del los grados “dan” de este nivel, sino que el ascenso está diseñado en base a las habilidades adquiridas en cuanto a control personal y capacidad de análisis y observación, que conduzcan hacia la reflexión y a la comprensión de lo que uno hace y de lo que realizan también los demás.

A medida que se avanza en estos grados, se tendrá en cuenta la capacidad de motivar a los demás y no caer en el desanimo personal. Se potenciará la tradición marcial de la escuela y la capacidad de aplicar la sabiduría ganada a través de los años, llegando, en los últimos grados a un gran desarrollo espiritual, y a ser capaz de conservar el arte, desarrollando a su vez una propia versión del mismo.

Todos estos puntos, están definidos y se pueden observar en los auténticos grandes maestros.

Puede leer más en mi artículo sobre la filosofía de los grados kyu/dan:

https://kyokushin-sipr.webnode.es/kwf/progresion-kyu-dan-/

3.- ¿EL CINTO NO TE PROTEGERÁ DE UN ATAQUE?

En la película sobre la vida de Mas Oyama, Karate Bullfighter, el actor Sonny Chiba, usa una cuerda a modo de cinturón.

Por supuesto un cinturón no defenderá a su portador. Serán las capacidades físico técnicas adquiridas hasta llegar al grado, las que protegerán al practicante.

Incluso puede que un practicante pierda con el tiempo sus capacidades atléticas, lo que le impedirá vencer en un combate, por lo que deberá haber adquirido estrategias para evitar el combate, y medios para formar a los demás en las técnicas, tácticas y estrategias del arte.

En este punto, la cuestión que se pueda plantear el lector, es que si esto es así, ¿por qué en las competiciones deportivas no gana siempre el que mas grado tiene?, lo que se responde en el siguiente enunciado.

4.- KARATE NO ES UN DEPORTE, ¿LOS GRADOS RESPONDEN AL NIVEL MARCIAL Y NO DEPORTIVO?

Sosai Oyama, aunque reconocía que siendo mayor no tenía la fuerza y las capacidades físicas extraordinarias de su juventud, había adquirido otras habilidades que le permitían afrontar combates contra gente más joven.

Está claro que la experiencia es determinante en la formación de cualquier luchador, sin embargo los sistemas deportivos están sometidos a reglas, y gana el que mejor se adapte a ellas.

Un artista marcial experimentado, además de estar entrenado en sistemas de combate marciales, y en muchas ocasiones, también deportivos, sabrá reconocer, por este mismo hecho, sus capacidades y limitaciones.

Será capaz de evitar el combate o en sus caso llegar a estrategias de confrontación que le sean favorables, creando una desigualdad entre él y sus oponentes, que le otorgue cualquier tipo de ventaja que pueda usar en su defensa.

Un buen artista marcial evitará exponerse a una derrota segura contra oponentes con los que se encuentre en desventaja.

Las reglas deportivas limitan las posibles estrategias que le darán ventaja, como huir, usar un arma, o atacar a puntos especialmente sensibles como los genitales, ojos, garganta, etc. que por su especial naturaleza están prohibidos en todos los sistemas deportivos.

5.- ¿UN CINTURÓN NEGRO ES UN EXPERTO?

El mundo del entretenimiento ha dado una visión desvirtuada del valor del cinturón negro.

Es un error frecuente pensar que se llega a la maestría con el cinturón negro (1er dan)

En la tradición marcial, el shodan, o primer nivel de cinturón negro, es un estudiante aceptado, que ya ha asimilado las bases del estilo para adentrarse en sus misterios, normalmente revelados con la práctica, más que con el aprendizaje de otras técnicas secretas.

Se identifica el cinturón negro como un nuevo cinturón blanco. Por supuesto, en base a su experiencia, tendrá una ventaja frente al que es profano, o tiene menos entrenamiento. Pero es con el shodan cuando deberá realmente comenzar a entrenar de verdad si quiere seguir progresando, para ello existen los siguientes niveles, en los que además de aprender nuevas formas, técnicas y estrategias, y desarrollar las anteriores, deberá formarse como instructor, y es que un karateka está en continua formación y aprendizaje toda la vida.

No es necesario que se posponga demasiado en el tiempo el acceso al cinturón negro. Si el estudiante ha adquirido las técnicas, habilidades y aptitudes recomendables en los niveles Kyu, el cinturón negro es un paso obligado para que comience su verdadero aprendizaje, incluyendo en él, la responsabilidad hacia los nuevos estudiantes que se están iniciando.

6.- ¿1.000 DÍAS PARA UN PRINCIPIANTE, 10.000 DÍAS PARA UN MAESTRO?

En la película Kuro Obi, los protagonistas se debaten por saber quién será el merecedor del cinturón de su maestro, propio del líder de la escuela.

Esta frase, extraída de la filosofía de Miyamoto Musashi, marca la tradición en cuanto al afianzamiento de la práctica marcial en el conocimiento.

Se considera que después de mil días de práctica, un estudiante normal podrá comprender las bases de un estilo y ser aceptado para adentrarse en los verdaderos misterios de su técnica, que se afianzarán después de diez mil días de estudio y práctica marcial.

No obstante, el entrenamiento y estudio debe ser constante, ya que el estancamiento conduce al abandono. Por lo que esta frase sólo será verdadera si el practicante consolida y manifiesta su espíritu de eterno aprendiz (Shoshin).

Se sabe cuándo se empieza y cuándo se abandona, pero la progresión no tiene fin, y de hecho evoluciona con la propia e inevitable transformación del cuerpo y de la mente.

A pesar de la estructuración temporal de la práctica marcial, obviamente, no todas las personas tenemos las mismas capacidades físicas y mentales, por lo que hay ciertos grados a los que será más complejo o imposible acceder para algunas personas, y opuesto a ello, habrá personas que logren, de forma excepcional, llegar a ciertos niveles de manera más precoz que el resto.

7.- ¿TODO EL MUNDO PUEDE PRACTICAR ARTES MARCIALES?

Las habilidades de los personajes de la serie Kobra Kai mejoran con el tiempo, a pesar de haber abandonado su entrenamiento, incluso por largo tiempo o haber entrenado por un breve periodo.
No es así como esto funciona.

Desde luego, las artes marciales son aptas para cualquier persona, pero llegar a ciertas cotas de excelencia está reservado solo para aquellas personas que estén dispuestas a hacer muchos sacrificios físicos y personales.

En este aspecto no debe desmotivarse si encuentra su tope, a pesar de su esfuerzo, en un grado u otro, ya que lo importante es disfrutar de la práctica y desarrollar al máximo las capacidades físico mentales y espirituales del practicante. Sin embargo existen barreras que en un cierto momento nos limitarán a todos. Algunos las encontrarán en el primer dan, o el segundo, y otros tal vez en el quinto, o el sexto… No se trata de una carrera por llegar al 10º dan. No es un camino que haya que completar. Es una vía de desarrollo y esfuerzo vital.

8.- ¿EL GRADO DEBERÍA IR LIGADO A LA MAESTRÍA?

Kaicho Bernard Creton, 10º dan, anticipando de ushiro mawashi geri, durante un entrenamiento de combate

Es de la única forma en que se puede considerar aceptable un grado determinado. Los grados políticos, pueden responder a un nivel de tipo honorífico, en cuanto a que supone una promoción del arte, y esto le puede dar fuerza a una organización deportiva, como ente. Sin embargo, un grado puramente político, nunca puede ser equiparable a un grado marcial.

Incluso hay opiniones de que ciertos grados de tipo honorífico o político, no deberían llevar asociado una titulación de maestría, como por ejemplo el título de “Shihan” (experto).

9º ¿El 10º dan está reservado para el fundador del estilo?

Makoto Nakamura se auto proclamó 11º dan de Kyokushin, al crear su propia federación.

Este hecho se da tan sólo en algunos estilos o escuelas.

Por ejemplo, en Taekwondo se considera que el 10º dan es la perfección, y puesto que la perfección no existe, no hay posibilidad de acceder al 10º dan, sin embargo, esto no es aplicable a otros sistemas como la mayoría de estilos de Karate o el Judo.

En otros sistemas, como BJJ se reserva para unos cuantos pioneros, y en otros es exclusivo para el fundador.

En Kyokushin no existe, en origen, ninguna restricción.

De hecho el primer sistema de grados de Judo, contemplaba 15º danes. Jigoro Kano tan sólo concedió hasta 10º, y él fue reconocido como 11º, por lo que todos los demás sistemas posteriores limitaron la graduación hasta 10º, incluyendo Kyokushin.

A pesar de ello ha habido maestros de Karate y Judo a los que se les ha otorgado, de forma honorífica, el 11º dan, como Jon Bluming y Makoto Nakamura.

Jon Bluming nunca usó esta distinción, que obtuvo poco antes de morir, y Makoto Nakamura fue objeto de muchas críticas por presentarse ante el mundo con este grado, en base a que fue el único, en vida de Sosai que logró ganar el Open Mundial en dos ocasiones…

En la actualidad surgen en la comunidad marcial muchos practicantes bajo sospecha, ya que las artes marciales y ni tan siquiera los estilos más extendidos, se encuentran unidos bajo una línea oficial que regule estos grados. Afortunadamente, no es demasiado complejo ver quién es un maestro fraudulento, y quién no lo es, ya que la propia práctica personal, y la de sus estudiantes, suele definir la maestría y la falsedad.

10º ¿LOS GRADOS SON PARA UNO MISMO O PARA LOS DEMÁS?

El youtuber Master Ken, parodiando una graduación desproporcionada

Como se ha dicho, por una parte, y de cara a los demás, sirven para sistematizar la enseñanza, y para identificar visualmente a los participantes de una clase, y por otra parte, de cara a un mismo, para no desistir en la perfección personal de nuestro arte y el desarrollo del carácter del practicante.

Los grados son una escalada de perfección personal unida a la práctica y desarrollo físico mental y espiritual.

En este enlace puede leer mi artículo sobre los grados 10º dan.

 

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El valor de la imagen. Campeonato de Europa de kata On-line

El valor de la imagen. Campeonato de Europa de kata On-line

Ayer se celebró el Campeonato de Europa de kata online, organizado por Kyokushin Kan España en cooperación con la prestigiosa plataforma lituana Kumite Technology.

Fue un éxito de participación, con 200 competidores de 30 países y hubo pocos problemas técnicos, que fueron rápidamente subsanados.

WIBK Karate España obtuvo 14 medallas con dos dojos participantes, por lo que debo felicitar a todos los participantes y sus senseis.

Ludus SIPR, al frente de la Sensei Erika Ciudad (WIBK Euskadi), coordinadora infantil del dojo, con su equipo, lideraron toda la mañana la clasificación general por equipos con 4 oros, 1 plata y 1 bronce, y consiguieron el 3er puesto en la clasificación general de todas las categorías.

También mi enhorabuena a Kyokushin Castellar (WIBK Catalunya) que lideraba senpai Toni Lucha, con un digno 8° puesto en la clasificación general, obtuvieron 8 medallas: 1 oro, 3 platas y 4 bronces.

Mi reflexión personal sobre el campeonato ha sido sorprendentemente positiva en cuanto al torneo, pues he de confesar que en un principio tuve mis reticencias a participar, sobre todo debido a la novedad que suponía para mí y mi dojo competir en un torneo on-line.

Fue la insistencia del organizador, Sensei David Sánchez, del Dojo Nintai (Kyokushin Kan) quien me convenció con su entusiasmo y su convicción hacia este proyecto.

Ha sido una experiencia gratificante, donde se ha podido analizar la puesta a punto de los competidores más jóvenes (en el caso de mi dojo) en un ambiente protegido y con pocos costes económicos.

A nivel técnico, mi impresión global del campeonato es que los instructores debemos continuar con la línea de ser exigentes con nuestros competidores, y para eso debemos ser exigentes con nosotros mismos, ya que su desempeño es el reflejo de nuestro esfuerzo.

La participación deportiva es un derecho de cualquier persona, sin embargo debemos seleccionar bien en nuestros dojos a participantes que nos representen en campeonatos de gran relevancia.

Debemos valorar a nuestras selecciones del dojo, sobre todo, en base a su esfuerzo, si queremos que este esfuerzo les oriente hacia la excelencia técnica y a una mejora personal.

En este sentido, debemos cuidar su imagen, al igual que la de nuestro dojo. Un competidor no puede presentarte ante una prueba sin ir adecuadamente vestido o sucio. Esta dejadez suele ir acompañada de una desgana física y psicologica. Si nos preocupamos en cada sesión de que su imagen sea adecuada, se verá reflejado en su auto concepto, y se volverá más cuidadoso con su pureza técnica y su camino hacia la perfección de su carácter.

Por último debo hacer una reflexión técnica importante, como un comentario general más sobre mi percepción del campeonato a nivel gobal, que se puede extrapolar al resto de campeonatos que he visto últimamente.

Kata no es un fin, sino un camino obligado hacia objetivos de combate y de perfección personal.

Si nuestro kata no es capaz de aportarnos cualidades que mejoren estos dos aspectos, es mejor replantearse el trabajo o abandonarlo para buscar otras formas.

Posiciones donde la energía está estancada, golpes potencialmente ineficaces, un uso indebido de la respiración o una colocación errónea de las distintas cadenas musculares, eliminan la eficiencia del kata en nuestro entrenamiento.

La clave para mejorar en este aspecto es abandonar la forma como finalidad y concentrarse en el proceso.

Si la intención de un sensei es que un alumno aprenda una forma concreta, está perdiendo energía y tiempo.

Es el camino hacia la forma el que aportará beneficios al estudiante, lo contrario supone un ejercicio de memoria, pero no tiene por qué mejorar al karateka.

Desmembrar un kata, no solo orientando nuestra atención al bunkai (que también) sino comprendiendo la ciencia del movimiento, que comienza desde los pies, es lo que realmente aportará beneficios sobre nuestra enseñanza.

Kata es el puente que nos lleva desde la orilla del kihon, hasta el camino del kumite. Si estos tres componentes no guardan relación, es que no están adecuadamente estudiados y por lo tanto el método de perfección técnica que debería suponer el Karate, no se estará ejecutando correctamente, por lo que la técnica será ineficaz, y ya no se podrá hablar de Budo Karate.

En resumen, mi visión consiste en que cuidando la forma externa e interna (física y mental) del practicante y enfocándose en un objetivo práctico y eficaz en relación al combate, nuestras tradiciones técnicas y filosóficas, procurarán un cambio positivo en nuestro desempeño. De lo contrario el camino tradicional del karate se desvirtúa y pierde sentido práctico.

Es hora de meditar…

 

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Karate millennial o el fracaso de no saber dónde estás

Karate millennial o el fracaso de no saber dónde estás

Quizá está reflexión sea producto de un pensamiento propio de mi generación, no obstante, siguiendo la historia de las Artes Marciales, y fijando como hilo conductor la creación de fórmulas eficaces y adaptables a la personalidad y capacidades de cada maestro, no saber dónde está cada uno y sobre todo, hacia dónde debemos orientar nuestro desarrollo, es un reflejo de estancamiento y desorientación.

En otros artículos he reflexionado sobre la diferencia entre “tradicionalista” y “tradicional”, y también sobre el concepto de Shuhari, por lo que no los volveré a explicar (que para eso están los otros artículos y Google)

Por cierto, la razón de estas referencias generacionales y mi actitud, tan solo son un guiño poético hacia quienes copian mis artículos y se los apropian, además de servir como aplauso a una actitud generacional.

Si exploramos y analizamos el pensamiento de los grandes personajes que han configurado la historia del Karate, estamos refiriéndonos casi siempre a innovadores, que sin embargo han respetado ciertas tradiciones, dándoles diferentes sentidos (marciales, filosóficos, conductuales, rituales, prácticos…) y entre ellos, apilándose como la argamasa que conforma una estructura, están los practicantes (seguidores, o como decimos hoy “followers”)

Aquel que rompe la nueva línea, se convierte en hereje para la masa “follower”, acusándole de acabar con una tradición, que ciertamente suele ser siempre una construcción reciente, normalmente de no más de cincuenta años (quizá dos, o a lo sumo, tres generaciones)

El motivo es que las Artes Marciales, con su misticismo, y su exotismo oriental, se revisten de un misterio propio de su enseñanza codificada, en base a gurús del conocimiento; que son los maestros, poseedores, teóricamente, de los conocimientos secretos más avanzados.

Esta ruptura en base a un deseo de reorientación marcial, ha ocurrido en muchas ocasiones, por supuesto, en cambio, en otras ocasiones, la ruptura se ha debido a razones socio- económicas y personales- Pero hoy hago referencia a las otras, en las que afortunadamente, se debe al deseo de evolución del estudiante; convertido en maestro, que ha cumplido su proceso SHU HA RI y considera, en base a su experiencia, que sabiendo de dónde viene, dónde está y hacia dónde quiere ir, debe completar su desarrollo, hacer su maleta y fundar una nueva versión de su arte, que inspirado y apoyado en los conocimientos anteriores, es algo completamente nuevo y personal, producto de una lógica evolución del entendimiento marcial.

Este proceso tiene lugar gracias a la permeabilidad de la información en el entrenamiento y la capacidad de conectarse a otros métodos. Es decir, un maestro tiene un estudiante, que a su vez, tiene unas experiencias marciales reales propias, quizá diferentes de las de su instructor, que le aportan algo a su bagaje técnico y filosófico.

Este estudiante tiene dos opciones, continuar de por vida en una situación de encajonamiento de sus practicas marciales y mantener un estilo tradicional, por lo tanto inmutable y sin adaptación a nuevos retos o tendencias, o combinarlas, trasvasando informaciones complementarias para crear un estilo personal.

No se trata tampoco de abandonar una práctica, e ir saltando de una a otra olvidando lo anterior, ya que aunque el espíritu deba ser el de un nuevo comienzo, cada vez que se afronta una actividad diferente, las capacidades físicas y mentales ya están acondicionadas por el trabajo previo y no se deben obviar, sino adaptarse para construir un arsenal propio de conocimientos, capacidades y experiencias, sirviendo al objetivo de sentirse protagonista de la existencia individual.

Cuando a este nuevo arsenal técnico, lo incluimos dentro de la filosofía anterior, se le llama estilo tradicionalista.

Quizá este punto pueda explicarlo, ya que podría caer en ciertas contradicciones con algunos pensamientos filosóficos como el Confucionismo, que se basa en el orden social impermeable, y sin embargo está complementado en sociedades como la japonesa, por el Budismo, que prima la auto realización, incluso dentro de una estructura que impida el transvase social.

A continuación describiré ciertos recorridos partiendo de un nexo suficientemente documentado, y que se puede ver con más extensión en mi artículo:

Genealogía del Kyokushin

https://kyokushin-sipr.webnode.es/historia/genealogia-del-kyokushin/

Selecciono para ello a la figura más icónica, clave y hasta controvertida de las artes marciales del siglo XX, que es Masutatsu Oyama.

Considero que Oyama es la clave fundamental de conexión de muchas experiencias previas y posteriores, siendo sin duda, el número uno en la jerarquía de maestros fundamentales para la construcción del presente, sin entrar en que este presente sea mejor o peor, sino hablando de un plano de realidad social y pragmatismo. Y paso a justificarlo.

Mas Oyama recoge dos líneas fundamentales del Karate de Okinawa, revisionadas en Japón durante el siglo XX, Shuri Te y Naha Te.

Shuri Te, corresponde a las tradiciones marciales entorno al palacio de Shuri. Es decir a las castas nobles de la antigua sociedad de Okinawa.

Evoluciona con las visiones y aportaciones de los distintos maestros de Okinawa (Azato, Itosu, Matsumura, Sakugawa, Yara, Kushanku…) hasta la refundación de esta línea por Gichin Funakoshi, ya en Japón. Desde el Karate Shotokan de la familia Funakoshi, nos retrotrae a los estilos norteños chinos, relacionados con Shaolin del norte y los estilos derivados, que a su vez recogen elementos de distintas tradiciones marciales del continente asiático.

Naha Te, tiene relación con los estilos energéticos y marciales propios del Sur de China, sobretodo los de la Grulla, que en Okinawa son compilados principalmente por Kanryo Higaonna, quien tras aprender con Aragaki la tradición de Too-de (antiguo nombre del Karate) basada en el estilo Puño del Monje, se entrena en China, y transmite esta tradición a sus discípulos okinawenses, entre los que destaca Choyun Miyagi; patriarca del Goju Ryu, una escuela que se divide entre la versión okinawense, y el Goju Kai japonés encabezado por Gogen Yamaguchi y el maestro coreano So Neishu; principal mentor de Oyama.

Además, Oyama, entrena y se relaciona con muchos otros estilos de Karate okinawense y japonés, recogiendo para su escuela un kata propio de la tercera gran línea del Karate de Okinawa, Tomari Te. Me refiero al Yantsu, como se puede leer en mi artículo “El misterio del kata Yantsu”

https://senseiivan.wordpress.com/2015/08/11/el-misterio-del-kata-yantsu/

Otras bases fundamentales de la construcción personal de Oyama, fueron:

Judo: que aprendió con Masahiko Kimura, principal referente del llamado Kosen Judo; una derivación deportiva de la creación de Jigoro Kano, muy famosa en la época, en los clubes universitarios. Permitía mayor trabajo de Ne Waza (lucha en el suelo)

A su vez, el Judo se considera una compilación de diversas escuelas de Jiu Jitsu tradicional hasta llegar al Kodokan Jiu Jitsu de Kano, que se refundará como Judo y se desarrollará con figuras como el maestro Mifune (Quien posteriormente entrenará a Jon Bluming)

Aiki Ju Jitsu: Es una derivación de varias escuelas de Ju Jitsu antiguo compiladas a principios de siglo XX por Takeda Sokaku, que dio origen a escuelas modernas como el Aikido o el Hapkido coreano, y cuyo mayor exponente fue Yoshida Kotaro; con quien Oyama aprendió técnicas de Kobudo, Yawara Jutsu (una forma japonesa similar al Karate) y Tai Jitsu (similar al Jiu Jitsu)

A través de esta relación, Oyama se identificó y relacionó con escuelas de Nihon kenpo, que estaban desarrollando en ese momento formas de combate de contacto peno similares al Bogu Kumite okinawense.

Boxeo occidental: Las bases de este deporte europeo con orígenes remotos, basados en los sistemas griegos del Pugilatos y el Pankration, refundadas en el siglo XIX y desarrolladas a lo largo del siglo XX, aportaron a Oyama referencias para las confrontaciones deportivas.

Artes Marciales Coreanas: Oyama, durante su juventud aprendió Chabee, que es una forma antigua de combate similar al Ju Jitsu japonés.

No es de extrañar que el gusto de Oyama por las formas de pateo, estuvieran asociadas a su propia cultura coreana, bien por su entorno infantil, o por las influencias de Yoshikata Funakoshi, quien desarrolló para el Karate japonés las patadas altas, o incluso So Neishu, quien también era coreano.

Muay Thai: La tradición combativa de Tailandia, basada en el arte marcial Thai Boran que es una evolución de sistemas chinos e indios anteriores, influyó en Oyama a la hora de desarrollar sus golpes de pierna, que fueron modificados, respecto a la forma original del Karate japonés, aprendida por Oyama en su juventud.

Taikiken: Es un arte marcial japonés, creado por Konichi Sawai, consejero de Oyama, quien era 5º dan de Judo, a través de su estudio del sistema chino Yi Quan de Wu Shu.

Todas estas tradiciones son integradas por Oyama para crear, en fases crecientes de estudio, una forma de interpretación marcial a la que se denominó Kyokushin y que en su filosofía se inspira en la vida de Miyamoto Musashi, quien era la máxima referencia de Oyama en torno a su concepción de Budo.

Kyokushin es la clave para desarrollos deportivos y marciales posteriores, como por ejemplo el Kickboxing de Kenji Kurosaki, el Kyokushin Budo Kai de Jon Bluming, o los sistemas Sabaki propios de Ashihara y sus sucesores, entre otros.

A través de los nombres clave de Kurosaki y Bluming, principalmente, se combinó el Kyokushin de Oyama con el Muay Thai (por parte de Kurosaki y otros) y el Judo (con la aportación de Bluming), y junto con la línea paralela del denominado Brazilian Jiu Jitsu de la familia Gracie, nacen las actuales MMA, que se han apoderado de la atención del gran público en la actualidad.

Oyama fue capaz de completar su línea Shuhari a través de su estudio y experiencia, de igual forma que Jon Bluming hizo lo propio, muchos les consideraron herejes a la práctica “tradicional”, y sin embargo son claves fundamentales para el desarrollo presente de las artes marciales, llegando a altos niveles de eficiencia marcial y deportiva.

Claramente todas las referencias personales nombradas en este artículo siguieron procesos de Shuhari, para llegar a creaciones propias respetando tradicionalismos y rompiendo tradiciones.

Sin duda, para ello experimentaron fases de aprendizaje, experimentación, comprensión, asimilación, frustración, rechazo, reformulación, ajuste, inclusión, expectativa, iluminación, creación, formulación, divulgación y transmisión, (como mínimo) Creando en todos estos pasos un camino personal hacia una auto realización, que pasa por responderse a las preguntas clásicas “¿Quién soy?, ¿De dónde vengo? ¿A dónde voy?” y por supuesto “¿Dónde estoy”?

Cuestiones como conocer la posición propia en la vida, ya aparecen formuladas en tratados antiguos como el Bubishi, y la mejor comprobación a esta pregunta suele pasar por la experiencia.

Las artes marciales, con todas sus derivaciones, deben obligatoriamente tener un plano de experiencia real, sea cual sea su objetivo (que pueden ser varios) bien sea la realización, la defensa personal, la guerra o el combate deportivo.

Si el objetivo no se consuma de una manera realista, se pierde la esencia de la práctica y se convierte en un ritual anecdótico y muerto.

Reconocer los orígenes y evoluciones de la práctica, dan pistas sobre la identidad y el plano en el que cada uno puede desarrollar su aprendizaje, y con él, llegar a conclusiones sobre la eficiencia de la propia práctica, pues somos el resultado de un largo recorrido en el que surgieron ciertas necesidades para afrontar cuestiones reales.

Este conocimiento nos dará la pista de hasta dónde podemos llegar y qué debemos tener en cuenta en nuestra práctica para un objetivo concreto, y a su vez, saber si nosotros, o nuestra escuela tenemos ciertas carencias que podemos cubrir para resolver problemas contemporáneos a nosotros mismos.

Al ser seres sociales, somos producto de nuestra propia generación, que se establece durante nuestra infancia y juventud en base a la sociedad en que vivimos y a los procesos históricos globales en los que nos vemos inmersos.

En el tiempo comprendido entre la edad en que empezamos a ser conscientes del entorno de una manera abstracta, y la edad plena del comienzo de la edad adulta (entre los 8 y los 20 años aproximadamente) es cuando construimos, como individuos dentro de un grupo, nuestras principales herramientas de entendimiento del mundo y del tiempo en que nos ha tocado vivir. Durante toda nuestra vida tendemos a aplicar a la realidad de nuestro entorno, esta construcción social basada en el pensamiento colectivo, que es la generación de cada uno.

Por todo ello, alguien de mi generación versado en las artes marciales, no debería pensar tanto en integrarse en un estilo nuevo, como en incluirlo en un bagaje marcial más amplio.

La diferencia entre integración e inclusión, es un pensamiento propio del tiempo actual gestado por la generación que ha alumbrado este comienzo del milenio, en el que se aboga por primar la tolerancia hacia agentes externos.

En una experiencia integradora, se supone que un agente externo (sea cual sea) debe asumir una tradición o construcción nueva, con el fin de adaptarse a esa nueva situación física o filosófica, sin embargo, en una experiencia inclusiva, se trata de añadir los conceptos, costumbres, etc. a una situación personal que no desea rechazar lo que uno es en su origen.

El motivo por que me decanto por la inclusión en todas sus facetas, por encima de la integración, es mucho más claro si lo situamos en sus opuestos.

El antónimo de inclusión es exclusión, es decir apartar, mientras que el opuesto de la integración, es la desintegración, que en Castellano tiene una connotación terrible de desaparición.

En nuestra experiencia marcial, tanto como en nuestra situación social, no veo una necesidad de integración si no es deseada, sin embargo, debería existir un derecho de inclusión de cualquier situación, al igual que ocurre con las técnicas marciales.

El inmovilismo lleva al estancamiento, y el estancamiento a la frustración y la pérdida.

Aportar es la base de la evolución social positiva.

Integrar conlleva el riesgo de olvidar otros aportes positivos, mientras que incluir, supone una alianza de fuerzas, energías, estrategias o técnicas que nos permitirán una evolución, situándonos en referencias de localización de nuestro estadio actual, lo que nos permitirá abrir nuevas puertas para el futuro, pudiendo recoger, a su vez, experiencias del pasado.

Por ello considero un fracaso no saber dónde está cada uno… Y más en la época de Google maps 😉

Cuando pienso en una actitud “millennial” trasvasada al mundo del Karate, me es inevitable nombrar la figura de Bernard Creton y su método Karate Jutsu Kai.

Kaicho Bernard Creton no es generacionalmente un “Millenial”, pero su escuela, nacida a mediados de los años ochenta, sí lo es.

Se entiende que las características propias de la generación “Millennial” son la auto realización, innovación, emprendimiento, inclusión, capacidad multi tarea, preparación académica, método científico, gran nivel de exigencia en el desempeño y desarrollo tecnológico…

Tras estudiar y conocer personalmente la figura de este maestro y su trayectoria, se pueden entender bien las claves de su Karate, en torno al fin y comienzo del milenio.

El método es áltamente inclusivo de las distintas tendencias que se aúnan en la experiencia de su fundador.

Por una parte, Karate Jutsu Kai, se define como un desarrollo científico del Karate Kyokushin de Mas Oyama, con una aportación exógena procedente del la teoría filosófica – científica coreana del Triorigin, que conforma la explicación del sistema en base a la ciencia.

Por otra parte la escuela hace una revisión del Karate Shotokan anterior a la reforma de Nakayama, y del Goju Ryu de Okinawa, complementando la formación con técnicas de Judo, Kickboxing y Tai Chi Sujok. Además desarrolla un método propio de All Round Fighting, basado en la idea de Jon Bluming.

Esta nueva versión es la gran creación de su fundador, Kaicho Bernard Creton, 10º dan, en base a sus conocimientos y experiencias en todos estos terrenos.

Las aportaciones técnicas a una base de Kyokushin tradicionalista como la mía, que a su vez se complementan con Judo/Ju Jitsu, Kobudo y Qi Gong, fundamentalmente, hacen que al incluir el sistema en un método consolidado, se esté creando a su vez otra línea de trabajo cada vez más extensa, refinada e infinita, ofreciendo una gran variedad de posibilidades de trabajo.

Esta misma inclusión es propia de la tendencia que promovía entres sus estudiantes el propio Masutatsu Oyama.

Analizando a sus distintos discípulos, se llega a la conclusión que bajo una misma línea tradicionalista, abrió un sin fin de soluciones posibles a las diferentes sensibilidades de cada uno.

Por eso hay que entender que Kyokushin es más una forma de entender y de relacionarse con las artes marciales, es decir, una actitud, que un solo conjunto de técnicas.

Al identificarme plenamente como Kyokushin, también estoy adquiriendo un compromiso con su pasado y su desarrollo, ya que el estilo, por si solo, da las claves para ello.

Si tuviera que definir cual es mi arte marcial debería darle muchos nombres y apellidos para concretarlo (Karate Do Kyokushin Jutsu Budo Kai… o algo así) pero lo que me identifica es la forma y la actitud, muy por encima de la técnica de competición, e incluso de las diferentes materias a estudiar.

Esta inclusión en base a la filosofía del Budo, en su amplio espectro, es lo que se intenta albergar en una plataforma marcial como World Independent Budo Kai, un organismo con una tendencia ampliamente inclusiva de métodos relacionados con el Budo. Una agrupación propia del nuevo milenio, que nos invita a saber quiénes somos, de dónde venimos, a dónde vamos y dónde estamos: Budo Millennial.

Linaje WIBK Karate

 

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Cómo las Artes Marciales nos salvarán a todos

Cómo las Artes Marciales nos salvarán a todos

Nos ha tocado vivir una gran crisis histórica global, que además, nos ha pillado desprevenidos. Afortunadamente, las Artes Marciales nos han entrenado para darnos ciertas claves que aplicar en tiempos convulsos.

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Seguramente muchos practicantes pensaron alguna vez, que aplicarían su entrenamiento en una pelea o incluso en una guerra. Sin embargo, en esta guerra que estamos librando, no se ve al enemigo, no se le puede disparar, ni cortar, ni golpear. Aun y así, las Artes Marciales clásicas, una vez más, nos podrán salvar.

RESPETO (REI)

ARTES MARCIALES EMPIEZAN Y TERMINAN CON CORTESÍA

Debemos evitar el contacto habitual que realizamos en los saludos, ya sea dándonos las manos, o con besos. Estos saludos son fácilmente sustituibles por una inclinación, propias de las culturas orientales en la actualidad, y que durante mucho tiempo se mantuvo también en nuestro arco cultural.

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Una parte esencial del respeto es la obediencia a los sabios y a las autoridades.

CUALQUIER IDIOTA PUEDE HACER DAÑO, PERO SÓLO LOS SABIOS PUEDEN CURAR

SE FIEL A TU PRÁCTICA, CONSUME ALIMENTOS NATURALES Y SIGUE LA SABIDURÍA DE LOS SABIOS

Seguir las indicaciones de los sanitarios, quienes son la primera línea de infantería de esta batalla, es esencial para evitar la propagación de un virus como el Covid 19.

Cumplir con las normas expuestas por las autoridades sociales, es parte de la responsabilidad cívica de cada uno.

Las Artes Marciales Orientales, que poseen un componente cultural propio del Confucionismo, nos enseñan que los budokas debemos ser modelos de ciudadanía, incluso en algunas artes, como el Kyokushin Karate, se exigen en los programas de grados de ciertos niveles, ser un modelo de comportamiento cívico.

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HIGIENE Y SALUD

El cuidado de la limpieza personal y colectiva es un principio ético propio del Budo, ceremonias como el SOJI; que consiste en limpiar el dojo tras el entrenamiento, limpiarse a uno mismo, quitarse los zapatos antes de entrar en una casa, toser y estornudar colocando el codo y cambiando la dirección para no hacerlo en dirección a la persona más próxima, etc. son normas que se enseñan en los dojos.

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Lavarse las manos regularmente ha sido de momento el mejor método para evitar infecciones, tomar el método aportado por la OMS como un kata más en nuestra rutina, es un pequeño acto que contribuirá a la salud de todos.

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ENTRENAMIENTO (KEIKO)

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DESDE LUDUS SIPR Y WIBK COMENZAMOS LA CAMPAÑA #ENTRENAENCASA PARA SEGUIR LAS LECCIONES DE FORMA VIRTUAL

El entrenamiento diario nos hará sentirnos mejor. Ademas las técnicas respiratorias propias de las Artes Marciales Orientales, han demostrado tener un efecto beneficioso en la salud, ayudando a los pacientes infectados a mantener la salud respiratoria.

El ejercicio físico en general, además de los beneficios externos obvios para el cuerpo, a nivel físico, también es altamente positivo como antidepresivo.

Nuestra obligación como ciudadanos es permanecer en casa, y el deporte hará que paliemos los efectos negativos del sedentarismo, se nos pase el tiempo de manera entretenida y nos ocupemos de nosotros mismos, como un acto de compromiso e intimidad.

Este tiempo en casa se puede aprovechar para potenciar el cuerpo a nivel físico, y para mejorar nuestra técnica en ciertos aspectos que no tienen por qué requerir un gran espacio en casa.

En tiempos de epidemias (o pandemias), no se recomiendan los ejercicios de al ta intensidad, como los que se suelen realizar en el dojo y los gimnasios, ya que ante el alto rendimiento, suelen bajar las defensas de nuestro sistema inmunológico, no obstante esto se puede compensar con una dieta adecuada.

En este sentido, las Artes Marciales nos indican que debemos consumir alimentos beneficiosos para la salud.

ACTITUD DEFENSIVA (ZANSHIN)

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Mantener la atención a la defensa es un espíritu y un compromiso propio del Budo. En el caso de que tengamos que salir a la calle, en estos tiempos debemos acentuar nuestra actitud Zanshin ante el peligro, que en este caso es invisible e intangible, por lo que debemos mantenernos asépticos:

-Mantener la distancia con las demás personas (maai)

-Evitar tocar superficies expuestas al virus son tomar medidas como el uso de guantes o pañuelos desechables (botones de ascensores y semáforos, carros de la compra, barandillas…)

-Evitar lugares donde haya gente.

MEDITACIÓN ZAZEN, MENTE INMOVIL (FUDOSHIN) y MENTE NO MENTE (MUSHIN)

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FUDOSHIN es el espíritu de la mente imperturbable, se consigue cuando logramos una buena relación entre nosotros y el espacio que habitamos, con una mente libre y en calma que nos hará, entre otras cosas, mantenernos estables en una situación de cuarentena en la que pasaremos mucho tiempo en nuestros domicilios, en ocasiones sin demasiado espacio personal.

Conseguiremos este estado si estamos acostumbrados a mantenernos en calma en situaciones de estrés, tal y como estamos acostumbrados en los dojos de Budo

UN HOMBRE, TRES AÑOS EN UNA ROCA. UN KYOKUSHIN DIEZ.

Prácticas marciales como el kata, en concreto sistemas yógicos como Sanchin o Tensho, harás que podamos soportar el estrés de un estado de encierro, de esta manera llegaremos al estado que en japonés se denomina MUSHIN: MENTE NO MENTE, es un estadio de liberación de la ansiedad, miedo e ira. se traduce como “Mente como agua”, tal y como si nuestro espíritu fuera un algo en calma que refleja una montaña.

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PERSEVERANCIA (OSU NO SEISHIN)

Tal y como se aprende en Artes Marciales, los mejores resultados llegan con la dedicación y el tiempo.

Dedemos resistir bajo esta presión todos unidos con el propósito de salvar a la Humanidad. Una dura prueba, que se soportará con el espíritu de OSU!; Aguantar bajo presión y avanzar siempre.

CAERSE SIETE VECES, LEVANTARSE OCHO

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