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Archivos Mensuales: julio 2010

LO QUE NO ES KARATE

Ayer domingo 11 de julio, asistí a la Plalza de España de Vitoria para ver, junto con una multitud de vitorianos, la final del Campeonato del Muno de Fútbol entre las selecciones de España y Holanda.
Yo no soy en absoluto aficionado al fútbol, de hecho no creo haber visto más de tres o cuatro partidos en toda mi vida, pero me pareció que ayer el acto merecía la pena, porque muy a mi pesar, un evento como este tiene un caracter histórico, y siempre me ha gustado ser protagonista y participe del tiempo en el que me ha tocado vivir.
Después de ver el partido, y aunque me lo pasé bien animando junto con mis amigos a la selección, decidí no volver a ningún evento futbolístico de este tipo pues no quiero volver a ser partícipe de un espectáculo violento en el que los jugadores, espectadores e incluso comentaristas, se comportan como si se tratara de una lucha de gladiadores o fieras de un anfiteatro romano, o una pelea clandestina de gallos.
Me parece muy bien que se tenga pasión a la hora de animar a un equipo, e incluso me parece muy bien que olvidando complejos, los vitoiranos tengan la valentía de salir a la calle con banderas de España, pero me horrorizó la violencia de los espectadores al dirigir sus gritos de odio hacia la pantalla.
Nada más aparecer el combinado naranja de la selección holandesa, en vez de respetar a un más que digno rival deportivo, la masa comenzó a proferir gritos e insultos contra ellos.
Las decisiones arbitrales eran continuamente cuestionadas por jugadores, público, técnicos e incluso comentaristas, que alentaban al público hacia sentimientos de odio contra unos profesionales, que en la medida de sus posibilidades procuran hacer de su trabajo una labor imparcial y justa.
Para colmo de males, y sin pasar por alto el juego sucio de los holandeses y las excesivas simulaciones de lesiones de los españoles, cuando un defensa holandés propinó una terrible patada en el pecho a unos de los jugadores de la selección española, el comentarista de Telecinco dijo algo así como: "Le ha dado una patada de karate. Es un Karateka con tendencias asesinas"
En mi opinión, nada de lo que ví, tenía que ver con el noble arte del Karate, aquello fue una patada de un ser antideportivo… en absoluto tiene relación con lo que se estudia en Karate.
Tampoco se parecía en nada al Karate el comportamiento de los deportistas, que exageran sus sensaciones y sus comportamientos de manera esacerbada, escupen en el terreno de juego, simulan lesiones inexistentes, lanzándose al suelo sin mostrar en absoluto el espíritu del guerrero que intenta trasmintir el Karate, profieren insultos contra sus adversarios, y lo que es peor, contra el árbitro, que debiera considerarse un personaje sagrado en cualquier competición.
Todas esas actitudes violentas o generadoras de violencia que ví, no se admitirían bajo ningún concepto en una competición de Karate, donde el honor y  el espíritu del guerrero se tienen en cuenta en su máxima expresión.
No se admite, o no se debiera admitir un público que insultara o cuestionara una decisión arbitral. Y aunque se anime con pasión a los luchadores, se mantiene el respeto por los dos contendientes. En ocasiones esto no se da, por lo complicado que es controlar al público, pero a ningún artista marcial se le ocurriría alentar al público con fines violentos.
El Karate se aleja siempre de la violencia y el odio, si no fuera así, sería peligroso formar karatekas.
Lo que ví ayer, diga lo que diga el comentarista de Telecinco… Lo de ayer no era Karate.
 
SIPR
 
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Publicado por en 12 julio, 2010 en Entretenimiento