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manías

18 Oct
El Hombre -entendiéndolo como el género Humano, no por distinción entre hombre y mujer, del modo lehendekarista- es un ser por naturaleza ritualista, de maneras fijas, que no pretende variar de ningún modo, y a este cambio extraño en la ritualización de sus formas, le llamamos Revolución.
 
Es decir, que si usted tiene por costumbre ponerse en primer lugar el zapato derecho antes del izquierdo,y un día tiene el valor de hacerlo a la inversa, usted está deliberadamente generando una revolución. Sin embargo, si lo que desea es salir descalzo a la calle, o bien es un penitente, o bien es gilipollas.
 
Es de sobra conocido que para determinadas labores, como por ejemplo la educación de nuestros menores, es positivo evitar desordenes en las formas y modos de desempeñar la cotidaneidad, pero en ocasiones estos ritos nos llevan a la absurded cuando elinfante se hace mayor y es capaz de asumir sus propias maneras de hacer las cosas.
 
Al hijo se le enseña a hacer las labores domésticas de la forma que le gusta a los cabezas de familia, que no asimilarán un cambio en estas formas, así si a los padres les gusta fregar a mano porque así lo aprendieron de pequeños, debido a que en su infancia no existía el artilugio llamado lavaplatos, aunque se compren el mejor del mundo, se les cambiará la cara cuando vean que su hijo, nacido en la era de las nuevas tecnologías, deja allí abandonado el tazón del desayuno…
 
Hay veces que el ritual nos lleva a incoherencias. En mi casa, mi padre tiene la idea preconcebida de que la luz del recibidor no puede estar encendida porque "gasta", ya que hace años teníamos una lámpara que a su vez tenía unas bombillas que consumían mucha energía…-¡que para qué coño las pondría él si gastaban tanto!-, la cuestión es que la cambiamos y las sustituimos por unos de esos "ojos de buey", de menor consumo, aun así, no puede soportar que esa parte de la casa que no dispone de luz natural, esté iluminada, y dice <<¡¡¡Ivaaaaán, estoy viendo la luz del hall encendida!!!>> que no puedes evitarcontestarle <<Es que…¡Está encendida!, tranquilo que no son imaginaciones tuyas, -ahora, el día que lo sean…al asilo vas (esto último es broma)>>
 
De todas formas, este gran hombre qe es mi padre tiene manías muy raras, son costumbres inmutables, de hecho estoy convencido de que se puede sincronizar la hora de un reloj guiándote por sus actuaciones, son inmutables y milimétricas, incluso es capaz de despertarse siempre a la misma hora sin despertador. Se echa la siesta -siempre en su sofá en la misma postura- según termina el programa de Arguiñano, con el telediario de Telecinco, y se despierta a las tres en punto para cambiar el canal y ver empezar el de Antena tres – y da igual si estás viendo la tele, él lo hace así- y digo ver empezar, porque según cambia de cadena se vuelve a dormir, que para mí que lo hace todavía dormido. de todas formas esa es la explicación de que lo llame "parte", porque ve solo un poco. Y hay de tí como se te ocurra cambiar el canal mientras duerme…<<¡Que haces que no me dejas dormir!, pero deja el parte…a ver qué dicen>> "¿a ver qué dicen?"…dímelo tú, que ni lo oigo con tus ronquidos.
 
A la misma hora de siempre se despierta, se levanta, mira el reloj… no se para qué, sin decir nada se prepara, se toma un café… y gran momento…sepone los zapatos sentado en una silla de la cocina… es decir, se viste en su habitación, pero los zapatos se los pone en la cocina. Si acabo de fregar el suelo, se cabrea y espera a que se seque un poco por que si no ¡no puede ponerse los zapatos en la cocina!.
 
Un recuerdo que tengo desde bien pequeño, es saber cuando él entra en casa… tan solo lo se por el tintineo de las llaves. Pueden abrir la puerta y entrar en casa mil personas, que yo reconozco a mi padre por el tintineo de las llaves.
Otro recuerdo, tras oir el tintineo, es cuando él llegaba de entrenar y estábamos mi madre, mi hermano y yo viendo la serie de turno en la tele del salón (ya sea "Farmacia de guardia", "Lleno por favor", "Médico de familia" o la "Casa de los líos" cuando la ponían los lunes, etc.) entraba. Tintineo. Y sin dejar ni el abrigo ni la bolsa de deporte iba hasta el salón -que está al final de la casa- y no saludaba con un <<Hola buenas noches>> saludaba asomando la cabeza y diciéndo <<¿Qué?>> luego dejaba las cosas, cenaba, volvía y nos decía <<¿Qué veis Farmacia de Guardia? -aunque hiciera años que había terminado no ya la serie, si no las reposiciones de la serie->> luego añadía <<Que esto es todo mentira>> se sentaba y se dormía -no es que ya no entrene y no lo haga, supongo que seguirá haciéndolo, pero ahora solo está mi madre-.
 
Mi padre no es un hombre revolucionario, ni pretende serlo, todo en su vida es ritual, y le mosquean los cambios, hoy todavía, que estoy terminando la carrera sigue diciéndome <<¿Hoy no tienes cole?>>
 
He hablado de mi padre, pero no creo que sea un caso excepcional, observe a su alrededor y se dará cuenta de que usted y sus semejantes son también animales de costumbres.
 
Hasta la próxima, amigos.
 
 
 
 
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Publicado por en 18 octubre, 2006 en Otros

 

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